SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS

El Papa Pío XI, en 1927 declara Patrona de todas las Misiones católicas del mundo a esta jovencita muerta a los 24 años, que no salió de su país ni de su convento, jovencita débil de salud, delgada, rubia, de ojos azules muy vivaces, de sonrisa siempre amable y palabras siempre alegres, de cejas arqueadas, y boca pequeña y facciones delicadas, que ofreció su vida en holocausto de amor a Dios, por la santificación de los sacerdotes y la conversión de los que aún no aman a Cristo como hay que amarlo.

Dijo Teresita: «Quisiera ser misionera ahora y siempre y en todas las misiones».

Su fiesta se celebra el 1 ° de Octubre

Teresa Martín nació en Alencón (Francia) el 2 de enero de 1873 de Luis Martín y Celia Guerín, ultima de nueve hijos. En 1877 muere la madre y la familia se transfiere a Lisieux.

A los quince años Teresa entra en el Carmelo, donde le ha precedido su hermana Paulina y donde entrará también la otra hermana, Celina. Desde el momento de la profesión inicia para ella un tiempo de maduración silenciosa a través de la cruz de una continua aridez. En 1896 se manifiestan los primeros signos de la tuberculosis. Mientras la enfermedad se agrava, se afina también la sensibilidad espiritual de Teresa, que murió el 30 de septiembre de 1897.

S. TERESA DEL NIÑO JESÚS, CARMELITA

Jesús me hizo comprender que me daría almas por medio de la cruz y, mi atracción por el sufrimiento crece en la medida que el dolor aumentaba , así escribe Teresa del niño Jesús después de su profesión religiosa. Y de ella escribe la superiora Madre María de Gonzaga: es grande y fuerte con un aire de niña que despierta en ella una sabiduría, una perfección, una perspicacia de cincuenta años.

Pequeña, mística, cómica, todo se corresponde en ella. Sabía hacer llorar de devoción al mismo tiempo hacer morir de risa en la recreación. A los diecinueve años era maestra de novicias. El descubrimiento del camino del amor lleva a Teresa al gesto más fecundo de su vida: la ofrenda al amor misericordioso. Sus últimas palabras fueron: «No me arrepiento de haberme ofrecido al amor».

Fue proclamada santa el 17 de Mayo de 1925 y su vida es narrada en los manuscritos autobiográficos recogidos bajo el titulo «Historia de un alma».

(Ver la Página de Santa Teresita del Niño Jesús)