Mons. Scarpellini: “La vocación no es un sacrificio, es una vivencia en libertad fruto de una experiencia de amor”
Bolivia Misionera 16.10.19. Mons. Eugenio Scarpellini, Obispo de El Alto y Director Nacional de Obras Misionales Pontificias celebró la eucaristía de este miércoles en el marco del Congreso Misionero de Seminaristas, en la ocasión les dijo a los seminaristas que el Señor una vez más les invita a reflexionar: “en el cumplimiento de los deberes y camino vocacional experimentemos la gratuidad del amor de Dios como una fuerza que tiene que animarnos en cumplir normas, reglas, horarios y deberes, no cumplidores, sino personas que con gratitud decimos gracias Dios por la vocación que me das, sin esta actitud interior Dios se vuelve un ídolo, no el Padre bueno con nosotros, lo transformamos en ídolo”.
“En el evangelio cuando el Señor menciona ¡Ay de ustedes!, el Señor nos llama a una conversión profunda a salir de un comportamiento hipócrita, para realmente vivir una autenticidad en el seguimiento de Jesús”.
En la eucaristía los seminaristas, formadores y quienes acompañan el Congreso oraron por las vocaciones y Mons. Eugenio les alentó a seguir con este camino siguiendo a Cristo y superando sus debilidades: “experimentar el camino vocacional como camino de libertad vivido en el amor, por el contrario cuando dejamos de amar a Dios nos complicamos la vida y vemos como un peso horrible y sacrificio, a veces nos dicen que sacrificio debe ser misionero, o dedicarse al Señor, no es un sacrificio es una vivencia en libertad, fruto de una experiencia de amor, esta es la vocación, entonces el cristiano católico seminarista, sacerdote, agente pastoral, consagrado que hace experiencia del amor se aleja del legalismo y experimenta la verdadera libertad que solo Cristo nos puede dar, la moral y normas cristianas no es una exigencia estricta, sino lo que nos dice San Agustín ¡ama y haz lo que quieres!, cuidado porque el amor debe ser mostrado con obras y ahí es donde se evidencia nuestro seguimiento de Cristo, si bien sentimos el deseo de responder a Dios pero a veces nuestras debilidades se vuelven un obstáculo en nuestras obras, entonces tiene que ser constante nuestro encuentro con Dios, sentir que Él es fuerza para nosotros, sentir que en el encuentro suyo crecemos en el ardor de amar y ser misioneros, dar testimonio de Él con autenticidad, transparencia, superando la hipocresía y superficialidad para decirle al Señor, aquí estoy para seguirte de corazón, purifica mis limitaciones, inflama mi corazón, hazme testigo tuyo porque tú quieres que tu palabra sea presentada y testimoniada al mundo”.
A continuación, la homilía completa:

