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Mons. Sergio: «Una comunidad que se nutre de la Eucaristía, tiene que crecer como comunidad fraterna, solidaria y misionera»

Campanas. Monseñor Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz, presidió la Eucaristía de la última cena, hoy jueves 9  de abril  a las 18:00 horas, en la Basílica Menor de San Lorenzo  Mártir Catedral, ante una Iglesia vacía, ya que en Bolivia se vive una Cuarentena  a causa del Coronavirus y que ya ha cobrado la vida de muchos hermanos en nuestra Ciudad. Concelebraron la Misa, los Obispos Auxiliares; Mons. Estanislao Dowlaszewicz y Mons. René Leigue.

Esta noche es una noche única, la noche de la intimidad con el Señor, que con un gesto supremo de amor se entrega a la humanidad como pan de Vida. Es una noche a vivir en el silencio y recogimiento interior, y ustedes, que por la cuarentena nos acompañan por los medios de comunicación, están invitados a acompañarnos desde la intimidad de sus hogares. Su lejanía física no es impedimento para que vivan con intensidad el misterio de Jesús que, en su última cena, no ha querido dejarnos solos en los caminos de la vida, sino que se ha quedado para siempre entre nosotros, bajo las sencillas especies del pan y vino, alimentos de nuestra fe y vida cristiana, dijo el Arzobispo al iniciar su homilía.

Unidad en la Familia

El arzobispo afirmó que en estos días de encierro forzoso, el Señor nos ofrece la oportunidad para que crezca la unidad en la familia, para renovar o restablecer las relaciones entre esposos y entre padres e hijos, para pedirse perdón y reconciliarse, para ayudar a los miembros más débiles, para reavivar la llama del amor que ha hecho brotar la vida y para crecer en armonía y paz.

Estar atentos a las personas que tiene necesidad de ayuda

El Prelado aseguró que en esta cuarentena, Cristo “pan de vida”, nos pide estar atentos a las personas que tienen necesidad de ayuda, personas ancianas, mujeres solas, niños abandonados y los hermanos de los que nadie se recuerda. A veces basta una palabra, un gesto solidario, una mano tendida y una oración para que estos hermanos nuestros sientan, a través de nosotros, la cercanía de Dios que les da fortaleza y serenidad.

Instituye a la Eucaristía junto al sacerdocio

Jesús, al terminar la cena y después de partir y repartir el pan, bendecir el vino y ofrecerlos a sus apóstoles como su propio cuerpo y sangre, les deja un mandato: “Cada vez que hagan esto, háganlo en memoria mía”. Jesús pide a los apóstoles que hagan memoria de sus palabras y gestos que hacen presente en el tiempo el misterio de su amor, de su muerte y resurrección. Jesús de esta manera instituye a la Eucaristía junto al sacerdocio, confiando su cuerpo y su sangre en las manos frágiles de hombres necesitados de su gracia para que se perpetúe su presencia salvadora en medio de la humanidad, signo admirable de su amor, Dice Monseñor.

Sacerdotes Sean Testigos de Cristo Eucaristía

A todos los sacerdotes que en estos días comparten los sufrimientos de su comunidad, mis augurios sinceros para que sean testigos de Cristo Eucaristía y que como él se entreguen por amor y con espíritu de servicio a los hermanos y hermanas que el Señor le ha confiado, dijo el Obispo.

Testimonio de Vida

Así mismo el prelado aseguró que todo el misterio de la última cena es amor, amor que exige el testimonio de vida de sus apóstoles y discípulos: “Les doy un mandamiento nuevo, ámense los unos a los otros como yo los he amado”. Jesús acompaña este mandato con un gesto que no deja dudas: se pone de rodilla y lava los pies a sus discípulos, poniendo en claro que el amor se comprueba con los hechos y que el amor es verdadero cuando se vuelve servicio.

Cristo presente en la Eucaristía

Por eso, es Cristo presente en la Eucaristía que va creando en nuestro camino unas relaciones basadas en el amor servicial y unas exigencias que van modelando nuestra vida cristiana, que nos impulsan a la renovación personal y comunitaria y que nos mueven a “ser una Iglesia en salida”, cercana y solidaria con los que tienen hambre del Pan de Vida y del alimento de cada día.

Queridos hermanos y hermanas, al terminar la Eucaristía, dado que no se puede hacer las visitas a las siete Iglesias, les pido  acompañarnos mientras trasladamos el Santísimo Sacramento en el lugar preparado para su reserva.

En silencio en contemplación y agradecimiento a Dios, que nos ha dado a su Hijo: “Pan de Vida”, que nos fortalece en nuestra vida  cristiana, “Misterio de Comunión” que nos une en una sola familia y “Alimento en el Camino” que nos sostiene en nuestra peregrinación hacia la morada definitiva, en la que tendremos la dicha de participar, por toda la eternidad, de la comunión con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, finalizó el Arzobispo de Santa Cruz.

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