OMP Bolivia: El Espíritu Santo, la fuerza que alimenta la Misión
Bolivia Misionera 31.05.2020. “Tenemos que seguir siendo una comunidad abierta, humilde, cargada de esperanza, que irradie entusiasmo, pasión pastoral y humildad”, manifestó Mons. Eugenio Scarpellini, Obispo de la Diócesis de El Alto y Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, en su homilía de este domingo celebrando la fiesta de Pentecostés, en la oportunidad el Obispo recordó lo que dijo hace 10 años atrás en su ordenación episcopal: “sigue en mi mente y mi corazón, el día de mi ordenación episcopal, decía permítanme expresar un sueño, sueño con una Iglesia misionera atenta a los más lejanos”.
“Una acción del espíritu santo en la iglesia es también el principio de la universalidad y la fuerza que alimenta la misión… vayan a todo el mundo, el evangelio nos muestra a unos apóstoles encerrados y llenos de miedo y aferrados a una débil esperanza, los apóstoles no se quedan en el cenáculo esperando que los hombres vengan, sino que salen al encuentro a los demás, superan confines y prejuicios sociales y religiosos, de este modo la Iglesia crece y se proyecta en el mundo”.
“Reflexionando sobre la Iglesia en salida les comparto que en los últimos días me ha llegado una carta de un Obispo del norte de Italia, con reflexiones muy atinadas en torno a la pandemia, cuarentena, el futuro de la Iglesia y la situación que vivimos, decía: “en estos días en los que hay un crecimiento de pandemia muchos, sectores que están pidiendo flexibilizar la cuarentena, permítanme decirles que este pedido tan difícil, no puede ser un paréntesis, sea a nivel social, económico, como a nivel de la Iglesia; no podemos pensar en volver a la sociedad e Iglesia de antes, como si nada hubiera pasado, la situación nos debe orientar a descubrir nuevamente el valor de ser comunidad, mi pueblo, mi barrio y mi ciudad, tiene que ser mi comunidad son importantes para mi vida, y en ellos tengo que ser ciudadano responsable y comprometido, debemos buscar nacer una sociedad diferente y nueva que apunte a redescubrir el valor de la persona, los valores esenciales en la vida económica, educación, salud, respeto a nuestra madre tierra”.
“Como Iglesia debemos pensar en cómo asumir concretamente las tantas invitaciones de Aparecida y del Papa Francisco: ser una Iglesia en salida, vivir una conversión pastoral, ser Iglesia accidentada más que enyesada, ser Iglesia misionera, ser Iglesia que escucha la voz del Espíritu que nos habla en un contexto tan difícil como es este el de la pandemia, cuántas invitaciones, es momento de asumirlas y ponerlas en práctica”.
Invoquemos al Espíritu Santo para que seamos testigos de Cristo vivo y resucitado, con actitudes de proximidad y cercanía, escucha, humildad, solidaridad, compasión, diálogo, reconciliación compromiso con la justicia social y capacidad de compartir como lo hizo Jesús.
A continuación, la homilía completa:


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