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«La advertencia de Jesús de cuidarse de los fariseos tiene una doble razón»

Homilía 28 de agosto 2020, viernes recordamos a San Agustín y proclamamos el Evangelio según san Mateo 23, 8 – 12. Gloria a ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

LA ADVERTENCIA
Queridos oyentes, la advertencia de Jesús de cuidarse de los fariseos tiene una doble razón.

1. Hay una diferencia abismal entre sus enseñanzas y su actuar, entre su teoría y su práctica. Saben hablar bonito de la carga que Dios impone, de las exigencias de la Ley, de la necesidad de disciplina, obediencia a la palabra de Dios, del servicio de las creaturas a su Creador, de la grandeza de ser el pueblo escogido. Sus palabras golpean ininterrumpido. Mirando de cerca resulta que todo eso vale para los otros. Ellos se inventan como evitar todas estas exigencias. Su religiosidad es conocimiento teórico y apariencia; eso es grave porque ocupan la cátedra de Moisés. Se adjudican de enseñar cabalmente la Palabra de Dios y su doctrina. Por eso exigen obediencia y seguimiento fiel. Son sal sin sabor y luz mala y engañosa.

2. Segunda razón de la advertencia: Quién se enorgullece de sus títulos y honores religiosos, quién por presunción busca los primeros asientos, no ha comprendido el espíritu de Jesús. No se trata de cumplir por fuera delante de la gente la Palabra de Dios. OJO: eso vale también para nuestro examen de conciencia. Felizmente conocemos personas con altos honores pero a la vez son humildes y asequibles. Al contrario alguien puede tener envidia y resentimiento porque no le toca a él estos honores. El espíritu y la intención definen la personalidad. El fariseo, sea judío o cristiano, busca a sí mismo, es egoísta y lo mueve el orgullo y la soberbia. El alma del seguidor de Cristo está movida por la humildad y la voluntad de amar y servir. Repito: la crítica contra los fariseos nos interpela hoy a nosotros. Con la gracia de Dios puede un fariseo convertirse en un servidor. Tenemos el ejemplo de Saulo convertido en San Pablo.

Otro ejemplo elocuente de conversión a Cristo es el santo de hoy: San Agustín de Hipona. Con sus inspiradas enseñanzas de la teología sacada de la Sagrada Escritura es uno de los Padres de la Iglesia. Él no había nacido Santo, al contrario, buscaba el placer, el tener, y por su excelente retórica, el poder. Años andaba errando en la secta de los maniqueos hasta que Dios lo llamó por la voz de un niño: “toma y lee”. En la mesa estaba la Biblia. Por las tantísimas lágrimas y oraciones de su madre, Santa Mónica, la que recordábamos ayer, la gracia de Dios despejó su mente. Inició el camino de la CONVERSIÓN. Escuchando a San Ambrosio, Obispo de Milán, llegó a creer en Jesucristo el único Salvador, y recibió el bautismo. Es célebre por sus frases: “Lo correcto es correcto aunque nadie lo haga; lo incorrecto es incorrecto incluso si todos lo hacen”. Otra dice: “Si lo entendieras, no sería Dios”.

Este mes rezamos en la intención del Papa Francisco por todas las personas que trabajan y viven del mar, entre ellas los marineros y los pescadores con sus familias.

El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo!

Y la Bendición del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo Responsable de Misiones CEB

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