OMP Ñuflo de Chávez: «Aquí estoy, mándame», repitamos con el profeta
Bolivia Misionera 2.09.2020.// MensajeroÑuflodeChávez// Ese es el lema propuesto para ese Domund 2020 – domingo mundial de las misiones – que celebraremos en el 18 de octubre. «Aquí estoy, mándame» (Is 6,8). Es la respuesta siempre nueva a la pregunta del Señor: «¿A quién enviaré?» la misión en tiempos de pandemia necesito buscar otros medios y maneras de ser vivida en ese tiempo de aislamiento, de cuarentena, de distanciamiento, de encapsulamiento, o sea los nombres son muchos, pero el hecho es uno hemos encontrado nuevas maneras de ser familia, de vivir la fe, de estar en la presencia del Señor. Eso me hace recordar que el surgimiento de las Obras Misionales Pontificias también son la respuesta a las necesidades que se presentaban en cada momento de su historia, por decir el dinamismo del Espirito Santo conduciendo y impulsando la vida de la Iglesia. Recordemos como y porque nacieran las OMP:
Pontificia obra de la Propagación de la Fe: Fundada por la joven Pauline Marie Jaricot, comienza en 1818 con la asociación pequeña que se reunían semanalmente con diez personas que deseaban mantener en la Iglesia el espirito de Pentecostés que abre a los apóstoles los confines del mundo y les ha hecho misioneros. “Los que oran juntos en favor de las misiones, también juntos las ayudan”. Y aportan con el “céntimo” para las misiones.
Pontificia Obra Santa Infancia – Infancia y Adolescencia Misionera: En 1843 el obispo de Nancy en Francia, crea un grupo de niños cristianos para ayudar a salvar a los niños paganos, con sus oraciones, con sus sacrificios e aportes enviados a India de donde recibían cartas de otros niños relatando su realidad de sufrimiento. Los niños aman a los niños, los niños ayudan a los niños, los niños llegan a ser misioneros y hacen misioneros a otros niños. Lo principal de esta obra es el papel particular que los “pequeños” tienen ente el anuncio del Reino.
Pontificia Obra de San Pedro Apóstol: la señorita Jeanne Bigard, con el estímulo y bajo la guía de su madre Stephanie, se da como fin de la propia vida la preparación de al ministerio sacerdotal a los jóvenes en países de Misión. Iniciando su actividad en 1896 plenamente convencida de la necesidad de un clero local, por eso la obra se interesa de modo particular de una de las necesidades más urgentes para el progreso de la Evangelización: la educación y la formación del clero local a través de construcción y mantenimiento de seminarios en países de misión.
Pontificia Obra Unión Misional: Padre Paolo Manna, misionero en Birmania, habiendo constatado la inmensidad del trabajo misionero, se encuentra lleno de dolor por la indiferencia del clero y muy preocupado por el escaso número de misioneros, funda por esta razón la unión misional del clero para animar a los sacerdotes a la obra máxima, la evangelización del mundo, da a conocer las misiones y promueve la oración en su favor.
La misión hoy y ahora
La Iglesia ha sido plantada en todos los pueblos por medio de la misión de los primeros discípulos, por los misioneros más allá de las fronteras continentales o geográficas. A esta enorme tarea los animaba el Espirito Santo. Y hoy a nosotros, en esos tiempos inciertos de Pandemia nos preguntamos:
¿Cómo empezó la Misión en la Iglesia? (Hch 2,1-41)
¿Cómo vivía la primera comunidad la dimensión misionera? (cfr. Hch 2,42-47)
¿Cómo llevar adelante la misión hoy desde la familia?
¿Cómo vivir la caridad y la misericordia con muchos hermanos encerrados en las casas o
con las ollas vacías?
¿Cómo animar y acompañar a nuestros niños y jóvenes en el camino de la evangelización?
¿En los tiempos de la comunicación virtual, como despertar el interés por el mensaje que nos
comunica Dios Padre a través de la Palabra de su Hijo?
Nos damos cuenta, que estos son también las prioridades de nuestro Plan Pastoral del Vicariato. Sería muy importante que los responsables de estas comisiones (de Catequesis y Biblia; de Pastoral Familiar; Pastoral de la Caridad – Caritas; de Pastoral Juvenil y Vocacional, y de Animación Misionera – IAM) en este mes de Septiembre, que es el Mes de la Palabra de Dios, animados por esta Palabra, tomen en cuenta estas preguntas para vivenciarlas en el mes de octubre, mes misionero.
¿Respuestas? ¡Yo, no las tengo! Pero tenemos luces, ejemplos de las personas capaces de mirar la realidad y responder con valentía. El entusiasmo de los jóvenes que nos pasan indiferente frente a su compañero desamparado; el testimonio de las familias solidarias con otras familias que pasan hambre o una crisis afectiva; el amor y celo por la misión de un sacerdote; La entrega generosa de las personas consagradas a los pobres y descartados; la vida y entrega de los niños junto a su pastor… Todos esos son signos que podemos contemplar y promover más todavía desde nuestras propias posibilidades. Comencemos en los pequeños grupos con la oración por la misión, compartiendo nuestras experiencias misioneras, despertando la vocación misionera en los bautizados que viven a nuestro lado. «Aquí estoy, mándame» repitamos con el profeta.
Hna. Vilma Cotrim, responsable por las OMP en el Vicariato

