#EvangelioDelDía: ¡Cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!
Homilía 8 de octubre de 2020, jueves de la semana 27 durante el año litúrgico proclamamos el Evangelio de San Lucas 11, 5 – 13. Gloria a ti, Señor.
¡CUÁNTO MÁS EL PADRE DEL CIELO DARÁ EL ESPÍRITU SANTO A LOS QUE SE LO PIDAN!
La parábola del amigo importuno hace comprender la necesidad de la perseverancia en la oración. Seguidamente tres imperativos caracterizan la oración perseverante: “Pidan… busquen… llamen.” Con eso Jesús nos anima a insistir sobre la bondad del Padre que quiere dar sobre todo el Espíritu Santo.
1) La perseverancia vence todos los obstáculos y lleva a la victoria. Surge la pregunta: ¿Por qué Dios deja esperar al que lo pide? La respuesta es: el dejar esperar sirve para el bien del hombre. Debemos aprender a pedir con insistencia como los niños. Ese pedir una y otra vez une el niño con su madre. Es una expresión de ser consciente del desamparo, dependencia y necesidad de Dios. Algo que antes de ésta pandemia habían perdido mucha gente. Es una pedagogía de la oración que el Padre aquí aplica. Mirando con los ojos de Dios es una gracia de tener que esperar. La dificultad es que vivimos en la época instantánea: café instantáneo, leche, avena instantáneas y comida rápida. En las marchas el grito es: “Ahora…” Sin embargo nuestra fe no es un distribuidor automático. Es estar delante de Dios hablando con Él pero también escuchándole.
2) La confianza. La súplica es una mirada con toda confianza que Dios Padre nos da lo que necesitamos. Jesús nos lleva en su enseñanza desde donde estamos al único BUENO y sumo BIEN. Él dice: “Ustedes son malos” pero saben hasta los egoístas dar a sus hijos el pan, el pescado o el huevo que piden. No hay padre tan perverso o madre tan corrompida que daría a sus hijos hambrientos una piedra, una culebra o un alacrán. Si hasta los malos aman a sus hijos cuanto más nuestro Padre Dios. Ya en el Antiguo Testamento el Señor se presenta como Él que está en favor de nosotros (cf. Éxodo
3). En los salmos responsoriales de los últimos domingos 24 al 27 durante el año Dios se revela como “compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia” (Salmo103, 8; 145, 8-9), “cerca está el Señor de los que lo invocan” (145, 18), “Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas” (25, 6) y el domingo pasado “danos vida, para que invoquemos tu nombre… restáuranos, que… tu rostro y nos salve” (80).
Cuantas veces pedimos mal, es decir con resentimiento en el corazón sin querer perdonar, o pedimos cosas como bienestar y salud que son buenas pero “pequeñas” en comparación de lo que Dios nos quiere dar. El Padre bueno nos quiere dar sobre todo el Espíritu Santo que nos trae el amor para querer perdonar y así sanar de nuestras heridas y poder recibir el perdón de nuestros pecados y la salvación eterna. Por eso termina Jesús diciendo: ¡CUÁNTO MÁS EL PADRE DEL CIELO DARÁ EL ESPÍRITU SANTO A LOS QUE SE LO PIDAN!
Recemos con nuestro Papa Francisco por la evangelización para que en virtud del bautismo los fieles laicos, en especial las mujeres, participen en la Misión de la Iglesia. El primer domingo de octubre, el Papa invitó rezar el Santo Rosario este mes dedicado a esta meditación tan fundamental para nuestra vida y pedir al Espíritu Santo. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo Resp. de Misiones CEB

