#EvangelioDelDía: «Nínive se convirtió con la predica de Jonás y aqui hay uno que es más que Jonás»
Homilía 12 de octubre de 2020, lunes de la semana 28 durante el año litúrgico proclamamos el Evangelio según San Lucas 11, 29 – 32. Gloria a ti, Señor.
NÍNIVE SE CONVIRTIÓ CON LA PREDICA DE JONÁS Y AQUÍ HAY UNO QUE ES MÁS QUE JONÁS
Los adversarios de Jesús le piden “un signo” del cielo que lo acredite como verdadero enviado de Dios (11 ,16.29; Juan 6,30), petición – como afirma San Pablo – muy propia de los judíos (1Corintios 1,22). En la perícopa de hoy se amplía y se ilustra mejor la respuesta de Jesús a quienes le pedían señales milagrosas; estas no suscitan la fe, solo alimentan la curiosidad. Dice el Señor: “No se les dará otro signo que el de Jonás” (v.29). Según la Sagrada Escritura, Dios envió al profeta Jonás a predicar a los paganos y estos se convirtieron cuando oyeron su predicación (Jonás 1,2; 3,4-5); en cambio, los profetas que Dios envió a su propio pueblo nunca fueron escuchados ni este se convirtió (2Reyes17, 13-15). Además, el Antiguo Testamento muestra cómo la reina del sur (Lucas 11,31), extranjera y pagana, viene de muy lejos con la única finalidad de admirar la sabiduría del rey judío Salomón (1Reyes10,1-2). El pueblo de Dios, en cambio, teniendo entre ellos al Rey Mesías, lo rechaza.
Por estas razones, el gran prodigio que se les mostrará a los adversarios de Jesús es que su enseñanza será predicada entre los paganos y estos la aceptarán y se convertirán (Hechos 28,28), mientras Israel, el pueblo escogido de Dios, no escuchará ni aceptará al que es mucho más que el profeta Jonás y que el gran rey Salomón. Por eso, los que oyen la predicación de Jesús, el Mesías, están en mejores condiciones que aquellos paganos que acudían de lejos a ver un rey, aunque –por lo mismo- tiene mayor responsabilidad. Al inicio del capítulo Jesús nos animó de pedir, llamar y buscar al Padre Dios sobre todo el don del Espíritu Santo para que nos descubra nuestros pecados y nos mueva el corazón a la conversión.
Hoy conmemoramos a la VIRGEN DEL PILAR. Según la tradición fue el Apóstol Santiago hacia el año 40 hasta FINIS TERRAE, el fin del continente Europeo, para anunciar la muerte y la resurrección de Cristo y la vida que nos espera en casa de Dios Padre. Muy pocos le creyeron. Para consolar al Apóstol se le apareció en Zaragoza la Virgen María por bilocación. Como prueba de su visita habría dejado la columna de jaspe conocida como “el Pilar”. Se atribuyen a la intercesión de la Virgen del Pilar diversos milagros. Se destacan la asombrosa curación de los no videntes como el niño Manuel Tomás Serrano y el organista Domingo de Saludes y el llamado «Milagro de Calanda», por el mendigo Miguel Pellicer, nacido en Calanda. Éste pidió por dos años y medio a la Virgen la sanación de su pierna para poder trabajar. Y se le restituyó su pierna que le fue amputada en octubre de 1637 después de un accidente. Este suceso extraordinario ocurrió el 29 de marzo de 1640 y fue proclamado como milagro el año 1641 por el arzobispo, tras un proceso en el que intervinieron tres jueces civiles y fueron interrogados veinticinco testigos.
Recemos el Rosario con nuestro Papa Francisco por la evangelización para que en virtud del bautismo los fieles laicos, en especial las mujeres, participen en la Misión de la Iglesia. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo Resp. de Misiones CEB

