#EvangelioDelDía: «Destruyan este templo y en tres días lo levantaré»
9 de noviembre 2020, celebramos la fiesta de la Dedicación de la basílica de Letrán y proclamamos el Evangelio según San Juan 2,13 – 22. Gloria a ti, Señor.
DESTRUYAN ESTE TEMPLO Y EN TRES DÍAS LO LEVANTARÉ
El Evangelista San Juan coloca la purificación del Templo de Jerusalén al comienzo del ministerio de Jesús, pero con miras a la pasión futura, cuando los judíos destruyan el Templo verdadero, no de Jerusalén, sino el propio Cuerpo de Cristo. Por primera vez se nombra a “los judíos”, presentándolos como aquellos que malinterpretan las palabras de Jesús y se caracterizan por su incredulidad. El edificio material, con los sacrificios de animales, deberá dejar paso a Jesús el verdadero Cordero de Dios anunciado ya en tiempos lejanos del éxodo y recientemente por Juan Bautista: “¡Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!” (Juan 1,29). La muerte y resurrección de Jesús darán una nueva perspectiva e inteligencia a los creyentes para entender las enseñanzas (v.22).
Jesús sabe muy bien que este Templo hermoso de piedras de Jerusalén será destruido por la incredulidad de los judíos y los abusos cometidos por los negocios en el Santuario, sin embargo “el celo por la casa de Dios” le impulsó a purificar este símbolo. Las realidades materiales de la vida comprenden un sentido profundo que Jesús viene a revelar. Así el Templo verdadero es su Cuerpo. Hay que cuidar el símbolo pero no quedarse con lo material sino dejarse abrir la mente para la realidad que representa. La Iglesia viva y verdadera debemos ser nosotros los bautizados como piedras vivas. Y esta Iglesia es UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA. Es UNA porque Jesús le dio la vida solamente a una al dejarse abrir su costado y de su corazón salieron sangre y agua, símbolos del Bautismo y de la Eucaristía, con lo que edifica la Iglesia, esposa de Cristo. Y ella es SANTA aunque todos nosotros somos pecadores porque Cristo es la cabeza y el alma de la Iglesia es el Espíritu Santo. Es esta cabeza santa, Cristo, y el Espíritu que santifican a toda la Iglesia. Ella es CATÓLICA porque está abierta para todas las naciones, razas y culturas hasta los confines del mundo. La Iglesia es APOSTÓLICA por su origen, ya que fue construida por Jesús “sobre el fundamento de los apóstoles” (Efesios 2,20).
“Por eso, nosotros, carísimos, si queremos celebrar con alegría la dedicación del templo, no debemos destruir en nosotros, con nuestras malas obras, el templo vivo de Dios… ¿Deseas encontrar limpia la basílica? Pues no ensucies tu alma con el pecado. Si deseas que la basílica esté bien iluminada, Dios desea también que tu alma brille por la luz de buenas obras” (San Cesáreo de Arlés). La basílica de Letrán fue erigida por el año 320 por el emperador Constantino que anteriormente dio libertad de culto el año 313. El Papa San Silvestre la dedicó el 9 de noviembre 324 al Santísimo Salvador del mundo y a San Juan Bautista y San Juan Evangelista. Es la catedral del Obispo de Roma, el Papa. La fiesta nos invita a querer SER SANTO.
Por eso: Sigamos rezando el SANTO ROSARIO para pedir al Espíritu Santo un corazón sensible para los pobres; además esta fiesta nos une con nuestro Papa Francisco que en este mes de noviembre pide que el progreso de la robótica y de la inteligencia artificial esté siempre al servicio de la humanidad. Pidamos a Dios también por nuestra patria BOLIVIA. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición del Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.

