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#EvangelioDelDía: COMO EL PADRE RESUCITA A LOS MUERTOS Y LES DA VIDA, ASÍ TAMBIÉN EL HIJO DA VIDA

17 de marzo de 2021, miércoles de la 4ª semana de cuaresma proclamamos el Evangelio según San Juan 5, 17 – 30. Gloria a ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

COMO EL PADRE RESUCITA A LOS MUERTOS Y LES DA VIDA, ASÍ TAMBIÉN EL HIJO DA VIDA

Queridos oyentes, el Evangelio de hoy continua con el de ayer, la sanación del paralítico, símbolo de Israel, que estaba enfermo 38 años. El Señor por su amor misericordioso lo buscó entre la multitud sabiendo de su enfermedad tan prolongada. No pidió sanación ni Jesús le preguntó acerca de su fe. Sin embargo, Jesús le da vida al levantarlo y hacerle caminar. Hoy escuchamos la explicación de Jesús: “Mi Padre trabaja siempre y yo también trabajo”. Con este testimonio Jesús se “hacía igual a Dios”; revela de esa manera que Dios es único pero no solitario. Los fariseos entienden bien estas palabras pero no las creen ni el signo de la sanación. Más bien por “sanar” en día sábado las autoridades judías reaccionan de manera perversa: a quien da la vida lo buscan para matarlo; eso repetirán cuando Jesús resucita a Lázaro de la muerte (c.11). La razón es su incredulidad y su fanatismo por sobreproteger el sábado y la fe en un solo Dios solitario. No quieren y por eso no pueden cambiar su esquema mental. Tampoco creen en las palabras de Jesús ni en sus obras mesiánicas de liberación y sanación aunque eran anunciadas por los profetas.

Jesús sigue insistiendo y demuestra su unidad perfecta y profunda con su Padre: “El Hijo no hace nada por su cuenta… hace lo que ve hacer al Padre;… el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que Él hace… el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que Él quiere” (vv.20-21). Jesús cumplirá su Palabra con la resurrección de Lázaro.

La resurrección de los muertos se realiza en el campo espiritual con el hijo pródigo de quien su padre dijo que estaba muerto y ha vuelto a la vida; lo mismo con el paralítico en la primera parte del capítulo 5 que por sus pecados estaba moralmente muerto. La resurrección se repite en cada confesión y definitivamente en el juicio final. Todos vamos a resucitar, los unos para la vida eterna y los otros para la condenación eterna; cada uno según su fe y sus obras.

Pidamos entonces al Espíritu Santo la confianza en Dios Padre, en Jesucristo y en su poder de la resurrección después de la muerte; confianza en Dios en la pandemia y en las atrocidades que pasan en el país; también la luz de poder reconocer nuestra falta de fe y la gracia de la conversión y la de todos los pecadores. El Papa nos invita a orar para tener valor de recibir el Sacramento de la Reconciliación y así saborear la infinita Misericordia de Dios. De ésta manera colaboramos para que termine ésta pandemia y toda maldad. El Papa Francisco declaró este año un AÑO SANTO en honor a SAN JOSÉ. Ya estamos en plena novena del “Terror de los demonios”, San José, y podemos conseguir las indulgencias. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe en esta Cuaresma. Amén.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo Resp. de Misiones CEB

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