Evangelio del Día: EL QUE DEJE CASAS, HERMANOS, PADRE, MADRE, POR MI CAUSA, RECIBIRÁ CIEN VECES MÁS
17 de agosto 2021, martes de la semana 20 durante el año litúrgico, proclamamos el Evangelio según San Mateo 19, 23 – 30. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
EL QUE DEJE CASAS, HERMANOS, PADRE, MADRE… POR MI CAUSA, RECIBIRÁ CIEN VECES MÁS
Queridos hermanos en Cristo, el mensaje del Evangelio de ayer era que hay una sola meta: llegar a contemplar LA GLORIA DE DIOS y participar de su felicidad. Para llegar a esta meta existen DOS CAMINOS: Uno es él de los Mandamientos de Dios que marca un mínimo. El segundo camino que lleva a la vida con DIOS ES EL CAMINO DE AMOR que busca LA MAYOR GLORIA DE DIOS, ES EL CAMINO DE LA PERFECCIÓN. Hay que recibir el llamado de Dios, dejar todo y seguir a Cristo, como la Virgen y los Santos con entrega total. En la perícopa de hoy Jesús lo profundiza hablando de LA RIQUEZA, que en sí no está nada mal. Desde el Antiguo Testamento hasta hoy hay quienes miden la bendición de Dios en las riquezas. No así Jesús; para Él la riqueza trae un GRAN PELIGRO: aferrarse de ella y confiar en ella más que en Dios, y por eso no pasa al Reino de Dios. El rico ya no pide, más bien lo buscan para pedir ayuda; sin embargo, si no se deja amarrar por la riqueza, guardando la libertad interior, y es generoso y ayuda a los pobres, entonces sí podrá pasar por el ojo de la aguja. Tendrá el valor a vender lo que tiene como los Santos Francisco, Domingo, Luis de Gonzaga para seguir con alegría a Jesús. “Recibirá cien veces más y heredará la Vida eterna”.
Hoy recordamos a Santa Clara de la Cruz o Santa Clara de Montefalco. Nació por el año 1268. De niña se sentía atraída por Cristo y la pobreza como su patrona Santa Clara de Asís entrando a la Tercera Orden franciscana. Luego quería ser ermitaña como su hermana, por eso cambió a la Segunda Orden de San Agustín y fue elegida Abadesa. Clara no aceptó pero el Obispo la obligó por obediencia. En la fiesta de la Epifanía del año 1294 tuvo un éxtasis que duró semanas. En otra se encontró con Jesús que buscó en quien plantar su Cruz. Clara aceptó y, a pesar del intenso dolor que sentía hasta el fin de su vida, seguía sirviendo a sus Hermanas con alegría como abades y madre gobernando con sabiduría y cuidado, gran maestra espiritual por sus experiencias místicas. Por la reputación de su santidad y sus milagros fue buscada por mucha gente. El 18 de agosto de 1308 murió. Su corazón fue extraído y se encontró dentro, formado por el tejido muscular, la cruz y otros instrumentos de la Pasión de Cristo. Recordamos también hoy a Santa Beatriz da Silva, fundadora de las Hermanas franciscanas Concepcionistas en honor de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.
Este mes invita el Papa orar por la Iglesia, para que reciba del Espíritu Santo la gracia y la fuerza para reformarse a luz del Evangelio. Nos unimos al pedido del Papa Francisco regalando a la Virgen Madre cada día un ramo de rosas al rezar el SANTO ROSARIO, también por los afectados por el covid-19 y sus familias, y para los que lloran la muerte de una persona amada. Oremos: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas la oración de tus hijos necesitados. Líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita”. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo resp. de Misiones CEB

