Evangelio del Día: HOY CELEBRAMOS EL NACIMIENTO DE LA VIRGEN MARÍA
8 de septiembre 2021, celebramos la NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA y proclamamos el Evangelio según San Mateo 1, 1-16.18-23 Gloria a ti, Señor.
LA CRIATURA QUE HAY EN ELLA VIENE DEL ESPÍRITU SANTO
Queridos hermanos, el Evangelio de hoy proclama el nacimiento de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham e hijo de la Virgen María por obra del Espíritu Santo, “DIOS CON NOSOTROS”. Es que la natividad de la Santísima Virgen María no se relata en los Evangelios canónicos, sino es parte de la Tradición. Celebramos el nacimiento de María por ser la Madre de Dios y Madre de la Iglesia. Quiero en esta fiesta hablar de María como mujer de ORACIÓN. La Virgen era feliz, muy feliz, a pesar de los muchos dolores que tenía que sufrir. Era feliz porque rezaba mucho. Rezar y orar es parte de un diálogo con Dios, es escuchar y hablar, y se aprende en casa por los padres. Así el niño Jesús escuchó de Dios, de la Sagrada Escritura los Salmos y las oraciones de la Virgen Madre y de San José. Lo mismo antes la niña María de sus padres Santa Ana y San Joaquín.
María, mujer de oración, no dirigió su vida según su parecer. Ella esperaba que Dios tome las riendas de su camino y la guíe donde Él quiere. Ella es dócil, y con su disponibilidad predispone los grandes eventos que involucran a Dios en el mundo. El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda su presencia constante y atenta en el designio del Padre y a lo largo de la vida de Jesús (cfr. CCE, 2617-2618). María está en oración, cuando el arcángel Gabriel viene a traerle el anuncio a Nazaret. Su “he aquí”, pequeño e inmenso, que en ese momento hace saltar de alegría a toda la creación, ha estado precedido de muchos otros “he aquí”, obediencias confiadas, de disponibilidades a la voluntad de Dios. No hay mejor forma de rezar que ponerse como María en una actitud de apertura, de corazón abierto a Dios: “Señor, lo que Tú quieras, cuando Tú quieras y como Tú quieras”. Es decir, el corazón abierto a la voluntad de Dios. Y Dios siempre responde. ¡Cuántos creyentes viven así su oración! Los que son más humildes de corazón, rezan así: con la humildad: “Señor, lo que Tú quieras, cuando Tú quieras y como Tú quieras”. Y estos rezan así, no enfadándose porque los días están llenos de problemas, sino tomando en cuenta la realidad, y sabiendo que en el amor humilde, en el amor ofrecido en cada situación, nos convertimos en instrumentos de la gracia de Dios. “Señor, lo que Tú quieras, cuando Tú quieras y como Tú quieras”. Una oración sencilla, es poner nuestra vida en manos del Señor: que sea Él quien nos guíe. Todos podemos rezar así.
Nos unimos al pedido del Papa Francisco regalando a la Madre en esta fiesta un ramo de rosas al rezar en todas nuestras intenciones el SANTO ROSARIO, también por los afectados por el covid-19 y sus familias, y para los que lloran la muerte de una persona amada. Oremos al final: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas la oración de tus hijos necesitados. Líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita”. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo resp. de Misiones CEB

