Celebramos la memoria de Nuestra Señora de los Dolores y proclamamos el Evangelio según san Juan 19, 25-27.
Celebramos la memoria de Nuestra Señora de los Dolores y proclamamos el Evangelio según san Juan 19, 25-27.
Jueves 15 de septiembre de 2022, celebramos la memoria de Nuestra Señora de los Dolores y proclamamos el Evangelio según san Juan 19, 25 – 27. Gloria a ti, Señor.
“Mujer ahí tienes a tu hijo, ahí tienes a tu madre”
Asociada a la fiesta de ayer de la exaltación de la cruz, la Iglesia celebra a María en su advocación de Dolores. Escuchamos que junto a la cruz de Jesús estaba su madre; la hermana de su madre, María, la mujer de Cleofás; María Magdalena y el discípulo a quien amaba.
Tanto la madre del Señor como el discípulo ocupan un lugar destacado en el cuarto evangelio. Su presencia en la hora de Jesús, la actitud con la cual viven el momento son ejemplos de fidelidad, de firmeza y de profunda humanidad.
En el Evangelio de san Juan, María está presente al inicio y al final de la vida pública de Jesús: en las Bodas de Caná, apurando la hora de la manifestación de la gloria de su hijo y en la culminación de la exaltación en la cruz.
Por su parte, el discípulo participa en las escenas más significativas de la vida de su maestro, desde el bautismo hasta su último respiro. El silencio entre los personajes dolientes al pie de la cruz se ve interrumpido por las palabras de Jesús que resultan como su testamento final: “Mujer ahí tienes a tu hijo, ahí tienes a tu madre”.
De esa manera y desde la cruz, Jesús instituye una nueva familia de discípulos en la cual María ocupa un lugar central como lo vemos en Hechos de los Apóstoles. A partir de ese momento, el discípulo acoge la maternidad de María como algo propio, pero en representación de todos los seguidores de Jesús.
Según la liturgia, los dolores de la Virgen son: primero, la profecía de Simeón; segundo, la profecía a Egipto; tercero, la búsqueda del niño Jesús en la peregrinación al templo de Jerusalén; cuarto, el encuentro al camino al Gólgota; quinto, la crucifixión de Jesús; sexto, la piedad, es decir la madre con su hijo Jesús muerto en su regazo; séptimo, la sepultura de Jesús. Con el número siete simbólico se pueden recordar otros dolores de nuestra señora en el nuevo testamento con el nacimiento del niño Jesús en un pesebre fuera de la ciudad de Belén; dos, la circuncisión, ver al niño Jesús derramar por primera vez su sangre.
En la cruz, Jesús entrega a su madre al discípulo amado, el cambio del hijo de Dios con el de Zebedeo. La espada que traspasó el costado y el sagrado corazón de Jesús, ya no le dolió al Señor, pero sí a su madre.
Que estos momentos del dolor de la virgen por nuestros pecados nos conmuevan a reconocer nuestras culpas y a confesarlas.
Queridos hermanos estamos en el mes de la Biblia, este año con el tema ‘El verbo de Dios se hizo carne y plantó su tienda entre nosotros’ y el lema ‘Testigos de su palabra, enviados al mundo’.
El papa Francisco pide orar para que la pena de muerte sea abolida en las leyes de todos los países del mundo. Nos unimos la pedido del Papa regalando a la madre cada día una rama de rosas y rezar en todas las intenciones el santo rosario también para pedir la conversión de nosotros y de todos los pecadores y como pidió la Virgen de Fátima, la de Rusia. Oremos por Ucrania, Nicaragua, Siria, Bolivia y donde hay conflictos violentos.
Que acabe la pandemia y todas las enfermedades corporales, espirituales y todo mal.
La bendición del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre cada uno de ustedes y sus familias. Amén.

