Hermana Valeria Mita: “Qué linda es la vida consagrada, servir a Dios y a nuestros hermanos”
La Prelatura de Corororo vio nacer la vocación misionera de la Hermana Magdalena Valeria Mita, ella era cursillista, participaba en las jornadas de formación que impartían las Hermanas Misioneras de Cristo Sediento en el área rural de La Paz; un día se preguntó: ¿también puedo ser religiosa?, y se animó a decirle un SI definitivo al Señor.
Carismática, algo tímida, con la sonrisa que la caracteriza y con la fe puesta en Dios se hizo religiosa haciendo sus votos perpetuos el 2015. Hoy sigue vistiendo la pollera convervando sus raíces aymaras, y después de haber tomado este camino de seguimiento radical a Dios, confiesa que es lo que realmente la hace feliz.
“Las hermanas nos decían ¿pueden ser misioneras?, pero uno no entiende”, recuerda la Hermana como ha nacido su vocación, primero participando de los cursos de promoción para la mujer, después ingresó a ser aspirante, novicia, y finalmente religiosa Misionera de Cristo Sediento, “me gusta esta vida, estoy contenta, trabajamos con la gente más pobre y eso me anima”, sostiene.
“Ésta vida es muy linda a la que pueden animarse, muchas veces pensamos de diferente forma, las monjas y los curas están encerrados, a veces uno piensa así, pero no es así, es muy lindo este caminar; yo les invito a las señoritas y a los jóvenes que pueden ser religiosas o sacerdotes, el fin es servir al Señor y a los hermanos”, expresó la hermana dirigiéndose a los jóvenes.
La religiosa dijo que aunque son pocas en su comunidad, caminan juntas y fortalecidas con el Señor. “Qué linda es esta vida consagrada, servir a Dios y a nuestros hermanos”, destaca la Hna. Valeria pidiendo a las familias que apoyen a sus hijos que tal vez tienen la vocación a la vida religiosa o sacerdotal.


