Hermana Golda, la misionera boliviana que dio el ciento por uno por la misión
Golda González Marupa es la segunda hija de cuatro hermanos, de padres comprometidos con la Iglesia, nació en Ixiamas en el norte de La Paz, estudió en la Unidad Educativa «Obispo Juan Claudel» en Rurrenabaque en el Beni. Un 9 de marzo del año 1997, cambió su vida movida por su firme deseo de anunciar el Evangelio y decide ingresar a la Congregación de las Hermanas Misioneras de Santísimo Redentor en Rurrenabaque, perteneciente al Vicariato de Reyes.
La congregación de las Hermanas Misioneras del Santísimo Redentor
Nació un 3 de octubre de 1957 en Gars – Alemania con el padre Johannes Mayer, misionero redentorista; junto a él las primeras hermanas fueron inspiradas en la espiritualidad de San Alfonso, así las religiosas asumieron el trabajo pastoral en salud, educación y promoción de la mujer.
“Como hermanas misioneras del Santísimo redentor queremos anunciar a los hombres su redención a través de nuestra vida en el seguimiento de Cristo. De esta forma participamos en el envío de la Iglesia a la cual Cristo se ha unido por el misterio de la redención para que los hombres tengan vida y la tengan en abundancia”, menciona la religiosa sobre su carisma misionero como congregación.
Todos estamos llamados a ser discípulos misioneros
Sobre la consulta de que son las OMP para la Hna. Golda sostuvo: “Es una de las misiones que me ha tocado y en la cual he estado bastante tiempo prestando este servicio, colaborando, acompañando. Las OMP son una respuesta de los laicos, religiosos y sacerdotes con ese deseo grande de colaborar en la obra misionera de la Iglesia en el mundo entero, la finalidad es llegar a despertar una conciencia misionera en cada bautizado porque todos estamos llamados a ser discípulos misioneros de Cristo, que anuncien con valentía y coraje el Evangelio ahí donde realizamos nuestro servicio de cada día, en el hogar, el barrio, mi grupo, en la escuela, con mis amigos, etc”.
Jesús, el mejor amigo de los niños
La hermana colaboró durante años en las misiones, pero una de sus pasiones fue animar a los pequeños misioneros de la IAM.
“La Infancia y Adolescencia Misionera abarca las distintas etapas de la vida, comenzando desde la infancia como su nombre lo dice, los jóvenes misioneros, las familias misioneras, de donde también salen las vocaciones a la vida consagrada. El niño y adolescente misionero puede descubrir que Jesús es el gran regalo de Dios para la humanidad, por tanto, hay que buscarlo, conocerlo y amarlo, para así dar a conocer que Jesús es mi mejor amigo”, indicó la Hna. subrayando que “luego de haber conocido a Jesús, el mejor amigo”, los jóvenes deciden seguir a Cristo dando testimonio de cómo Él ha transformado sus vidas y les ha llenado el corazón de alegría, comprometiéndolos en el anuncio del Evangelio.
“Sin lugar a dudas, es Cristo quien te elige”
“Seamos agradecidos por todo y en todo, dándole al Señor toda la gloria” (Filipenses 4, 6), es la cita bíblica que inspira a la Hermana Golda: ”quiero comenzar dando gracias a Dios por la vida y la vocación a la cual Él me ha llamado y me ha regalado, para consagrarme en una congregación, como es la de las hermanas Misioneras del Santísimo Redentor”, expresó compartiendo como nació su inquietud, “sin lugar a dudas, es Cristo quien te elige, y nosotros escuchamos ese llamado, en la turbulencia de los ruidos del mundo, aún más cuando uno es joven, cuesta distinguir las voces, lo que a mí me ayudó mucho es que pertenecía o era parte del grupo de Jóvenes sin Fronteras”, dijo la hermana que el único objetivo de esta comunidad era celebrar la Palabra de Dios y vivir una experiencia de fe; por otro lado le ayudó ver el compromiso y servicio de sus padres en la parroquia y finalmente tomó la decisión de ingresar a la Congregación participando de las jornadas vocacionales organizadas por las hermanas.
Le tocó estudiar en La Paz donde hizo sus primeros votos, como juniora fue enviada de misión a Rurrenabaque para acompañar a una pequeña comunidad de la IAM, confiesa que es ahí donde empezó a crecer su amor por las OMP.
Poco a poco fue descubriendo su amor por la misión
“Ser parte de Obras Misionales Pontificias, me ayudó mucho, conocí mucho sobre misión, y fue la que quizás me ayudó a querer más la misión”, así recuerda la hermana como también fue parte de las reuniones de directores diocesanos de OMP y Misiones, como colaboradora, y después por tres años como directora representando al Vicariato Apostólico de Reyes.
“Doy gracias a Dios porque Él siempre me ha acompañado en cada paso que he ido dando en la misión de este servicio misionero, me ayudó a ser cada vez más sencilla, porque para poder anunciar este Evangelio, que es Cristo mismo, requiere de esa sencillez y humildad, de ese amor grande y de misericordia para anunciarlo”.
La religiosa realizó un gran servicio misionero en el Vicariato, “estos años de servicio en el vicariato me ha dado muchas oportunidades de poder crecer en mi vocación y mucho más aún con la cercanía y la sencillez que he descubierto en las familias, en los jóvenes, en los diferentes grupos”, destaca agradeciendo a sus hermanos en la misión que la recuerdan con cariño desde el Vicariato Apostólico de Reyes.
Al finalizar la entrevista, envía un mensaje a sus hermanos directores diocesanos de OMP y Misiones con quienes compartió este caminar en la animación misionera: “quiero animar a mis hermanos directores que he conocido en este servicio misionero, continúen con alegría y entusiasmo, sigan este servicio misionero desde Obras Misionales Pontificias porque es a Él a quién damos a conocer, quizás muchas veces sentimos el cansancio y hay altibajos, pero recuerden que no nos anunciamos a nosotros, sino es a Cristo, a Él nos debemos y debemos anunciarlo con valentía, con coraje”, manifestó.
Hoy con más de 20 años de vida religiosa, y después de haber entregado su vida por el anuncio del Evangelio en su amado Vicariato Apostólico de Reyes, envía un saludo especial a todos quienes la acompañaron en su camino, a quienes les pide que también oren por ella en la nueva misión que le toca en el país hermano de Chile.



