Hna. Rosmary Vaca Zavala motiva a ser una Iglesia valiente en salir y en responder a las necesidades que tenemos en nuestra actualidad
Prensa CEB 10.07.24.- El VIII Congreso Nacional Misionero avanza y reflexiona el quehacer de la Iglesia en salida, para esta profundización de la misión se realizan 14 talleres. En esta oportunidad, la Hna. Rosmary Vaca Zavala, de la congregación de las Hijas de Santa Ana, es la facilitadora del taller “La Misión de las primeras comunidades cristianas”, que busca inspirar y preparar a los misioneros contemporáneos, tomando como ejemplo las primeras comunidades cristianas.
“Estamos partiendo de la realidad actual, para luego pasar a la experiencia de las primeras comunidades y cómo se animaron a salir desde donde estaban, gracias al Espíritu Santo; y nosotros qué podemos hacer en la actualidad”, explicó la religiosa.
Compartió varias observaciones del proceso de reflexión que se va teniendo durante el taller, entre ellas mencionó: la falta de formación a los cristianos católicos, profundizar más en la oración y la necesidad de la animación: “Como Jesús, que sale, que anuncia a pesar de las dificultades”, dijo la Hna. Rosemary invitando a ser “una Iglesia valiente en salir y en responder a las necesidades que tenemos en nuestra actualidad”.
La religiosa también compartió un mensaje para los misioneros presentes en el congreso, animándolos a seguir con su servicio: “Tomar el ejemplo de los primeros discípulos de Jesús, que primero vivieron con Él, aprendieron de Él y profundizaron su cercanía con Él; luego, se animaron a salir y compartir, no cualquier cosa, sino la misma experiencia que han tenido de Él, de lo que han aprendido”, señaló a tiempo de motivar a ser valientes y llevar la primera tarea que nos dejó Jesús, “anunciar el Evangelio”.
“Sabemos que nosotros, como católicos, servimos en muchas maneras dentro de la Iglesia, pero eso no es nuestra primera tarea; la primera tarea es llevar la Palabra de Dios, y a veces eso nos olvidamos; y después de llevar la Palabra y compartir nuestra experiencia, está el servicio, y en ese servicio nosotros tenemos que reflejar el amor de Dios, si no reflejamos el amor de Dios, no vamos a hacer atrayente para nadie”, enseñó la Hna. Rosmary.
Por último, enfatizó la importancia del amor en la misión: “Los primeros discípulos fueron atrayentes porque sabían que se amaban, compartían todo con los demás, estaban atentos a las necesidades de los otros, pero, sobre todo, amaban a Dios, amaban a Jesús y se amaban entre ellos. Y este ejemplo atrajo mucho, y eso es lo que nos falta”, dijo, y lamentó que “muchas veces nosotros, en nuestra Iglesia Católica, en nuestra Iglesia boliviana, el amor no se refleja en nuestras palabras y nuestras actitudes”, manifestó.







