Evangelio del día

EL QUE NO CARGA SU CRUZ… NO PUEDE SER MI DISCÍPULO

31 de julio 2024, miércoles de la semana litúrgica 17, celebramos la Memoria de San Ignacio de Loyola y proclamamos el Evangelio según San Lucas 14, 25 – 33. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

EL QUE NO CARGA SU CRUZ… NO PUEDE SER MI DISCÍPULO

Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes. El Evangelio de hoy corresponde a la Memoria Obligatoria de San Ignacio de Loyola quien tomó su cruz para seguir al Señor. Miles de personas seguían a Jesús en Galilea, muchos de ellos le acompañaban en su último camino a Jerusalén; pocos hasta Gólgota. Jesús indica las condiciones del seguimiento: dejar padre y madre, familia, hermanos y hermanas, amistades, honores, posesiones, aún su propia vida.

Quien se atreve a seguirlo, debe saber a lo que se mete; tiene que calcular sus fuerzas y posibilidades, tal como quien quiere construir una torre o salir a combatir en la guerra. Seguir a Jesús varía de una persona a otra. Una vocación muy particular tenía San Ignacio. Nació en Loyola el año 1491 como el último de doce hijos. Ignacio quería ser famoso y conquistar una dama de la alta nobleza. El plan de Dios era distinto. Una bala le destruyó una pierna. En su recuperación pidió libros. Sólo había la “Vida de Jesús” y otro de la “Vida de los Santos”. Se dio cuenta, que al pensar en cosas mundanas se emocionó mucho, pero al salir de sus ilusiones sentía una sequedad y mal humor. Mientras que al leer en la “Vida de los Santos” de sus penitencias, sentía consuelo y quedó contento y alegre al pensar seguir su ejemplo.

Este DISCERNIMIENTO DE LOS ESPÍRITUS forma parte de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. Sus Ejercicios Espirituales cambiaron a muchísimas personas. San Ignacio visitó a los Santuarios Marianos pidiendo iluminación; la recibió cerca de Montserrat, y quedó transformado. Peregrinó a Jerusalén, pero se dio cuenta que no era su lugar, y que debería estudiar primero. En París encontró a sus primeros compañeros con quienes fundó la COMPAÑÍA DE JESÚS. El 24 de junio de 1537 se ordenó sacerdote. Al no poder seguir la peregrinación a Tierra Santa se fueron a Roma para ponerse a órdenes del Papa Pablo III quien confirmó la Nueva Orden.

Esta creció rápido y era decisivo en la contra reforma sanando las heridas hechas por los protestantes. Hoy sigue trabajando en la educación y para cientos de miles de migrantes y refugiados. A San Ignacio se lo considera gran estratega, pero lo más fuerte era su oración mística que se hacía un gran maestro de las almas. Su nombre Ignacio significa “fuego”, y era encendido en el amor de Dios. Su lema lo confirma: “Todo para la mayor gloria de Dios”. San Ignacio supo transmitir a los demás su entusiasmo y amor por Cristo. La oración “Alma de Cristo“ y la devisa „En todo amar y servir“ expresan la espiritualidad de San Ignacio.

Meditemos los misterios de nuestra fe en el SANTO ROSARIO pidiendo en la intención del Papa para que el Sacramento de la Unción de los Enfermos dé a las personas que lo reciben y a sus seres queridos la fuerza del Señor, y se convierta cada vez más para todos en un signo visible de compasión y esperanza. Pidamos la conversión de nosotros, de todos los pecadores y la de Rusia como pidió la Virgen en Fátima; oremos por Ucrania y donde hay guerra; que acaben las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal. El

Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! La Bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe para siempre.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Director Nacional de OMP Bolivia

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