Evangelio del día

TE DOY GRACIAS PADRE PORQUE HAS ESCONDIDO ESTAS COSAS A LOS SABIOS Y REVELADO A LOS SENCILLOS

4 de octubre de 2024, celebramos a SAN FRANCISCO DE ASÍS y proclamamos el Evangelio según San Mateo 11, 25-30. Gloria a ti, Señor.            Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

TE DOY GRACIAS PADRE PORQUE HAS ESCONDIDO ESTAS COSAS A LOS SABIOS Y REVELADO A LOS SENCILLOS

Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.

Que oración tan hermosa de Jesús: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los astutos y haberlas revelado a los pequeños” (11,25). Poco antes, el Señor ha recordado sus obras: “Los ciegos ven, los leprosos son limpiados y la Buena Noticia es anunciada a los pobres” (11,5); y ha revelado su sentido: son signos del obrar de Dios en el mundo. Dios se muestra liberando y sanando al hombre enfermo y deprimido y lo hace gratuitamente con un amor que salva. Por esto Jesús alaba al Padre, porque su grandeza consiste en el AMOR MISERICORDIOSO. Lástima que esta grandeza de amor no es comprendida por el orgulloso que presume ser grande y se fabrica un dios a su propia imagen: un dios potente y vengativo. Por eso, los fariseos presuntuosos no consiguen acoger a Dios como Padre Bueno; están llenos de sí mismos, preocupados sólo por sus propios intereses, y están convencidos de que no necesitan a nadie, ni a Dios.                                                                                                                             

Los pequeños, en cambio, sí saben valorarlas. Por eso Jesús alaba al Padre por ellos: “Te alabo porque has revelado el Reino de los Cielos a los pequeños”. Los sencillos, que tienen el corazón libre del orgullo y del amor propio. Los pequeños, como los niños, se sienten necesitados, están abiertos a Dios y se asombran de sus obras. ¡Ellos sí saben maravillarse por los milagros de su amor! Y nosotros: ¿Sabemos maravillarnos de las cosas grandes y pequeñas de Dios?.

Un ejemplo de alegría y de humildad nos da el Santo que celebramos hoy: San Francisco de Asís. Su vida era una alabanza al Señor y a su obra maestra, la Creación. Francisco nació en el año 1182; después de una juventud frívola, se convirtió, renunció a los grandes bienes paternos y se entregó de lleno a Dios y al prójimo. Abrazó la pobreza y vivió una vida evangélica, predicando el amor de Dios y cuidando a los leprosos. Dio a sus seguidores unas sabias normas, que fueron aprobadas por el Papa Inocencio III. Inició una nueva Orden: ya NO de Monjes de clausura sino un grupo de mendicantes y penitentes que vivían en el mundo predicando Cristo a cristianos y a los moros. Francisco mismo predicó delante del Sultán. El año 1224 recibió las Santas Llagas del Señor. Fue a la casa del Padre el 4 de octubre del año 1226. Él es reconocido también por las Iglesias Ortodoxas como “El más parecido” a Jesús. Una palabra de él dice: “Amemos a Dios y adorémoslo con puro corazón. Procuremos dar frutos de verdadero arrepentimiento y amemos al prójimo como a nosotros mismos”. Otra palabra suya: “Hermanos míos, quiero llevarlos a todos al paraíso”. Para eso pidió al Papa la “Indulgencia de la Porciúncula”.                                                                                                                                                    

El mes de octubre es el mes de la MISION y del SANTO ROSARIO. Este año es también mes del SÍNODO en Roma. La intención del Papa es orar por la Iglesia, para que adopte la escucha y el diálogo como estilo de vida a todos los niveles, dejándose guiar por el Espíritu Santo hacia las periferias del mundo y por una Misión compartida entre sacerdotes, religiosos y laicos.. Estamos a la vez con la campaña “40 DÍAS POR LA VIDA” orando y ayunando para salvar las dos vidas, la de la madre que quiere abortar y la de su bebé.                                                                    

Meditemos, queridos hermanos, los misterios de nuestra fe regalando a nuestra Madre un ramo de rosas con el Santo Rosario pidiendo la conversión de nosotros, de todos los pecadores y de Rusia; oremos por Bolivia, Ucrania, Tierra Santa, Lebanon, Siria, Irán, Cuba, Nicaragua, Venezuela, y donde hay conflictos violentos; que acaben todas las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal.  El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y les bendiga el Dios Misericordioso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Director Nacional de OMP

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