Dichosos a quienes el Señor los encuentra en vela
22 de octubre de 2024, martes de la semana litúrgica 29, proclamamos el Evangelio según San Lucas 12, 35 – 38. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
DICHOSOS A QUIENES EL SEÑOR LOS ENCUENTRA EN VELA
Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.
Jesús compara este tiempo de la espera de la venida del Señor, la PARUSÍA, con unos servidores que deben cumplir la tarea que se les ha asignado. La época entre la Misión de Jesús para nuestra salvación, que culminó en su Muerte y Resurrección, y su retorno glorioso al final de la historia es el tiempo de la IGLESIA y en el que actúa el ESPÍRITU SANTO. Nuestra Madre, la Iglesia, nos anima a esperar con mucho anhelo la venida triunfal de Jesucristo con todos los Ángeles del Cielo, y clamar con insistencia y sin cansarnos como los primeros cristianos: “¡Marana-thá!”, “¡Ven, Señor Jesús!”. Debemos estar preparados, despiertos y atentos para la Parusía del Señor. Con la parábola del señor que vuelve de unas bodas y a quién sus servidores esperan listos a “servir”, Jesús nos enseña nuestro trabajo: sirviendo a los necesitados con las “lámparas encendidas”, es decir, con el amor del ESPÍRITU SANTO, que nos transforme en “honestos hasta el Día de Cristo” (Filipenses 1, 10-11). Y viene la gran sorpresa: El Señor mismo se pone a servir y el servidor es servido. Se conviertan las relaciones entre el Señor y sus servidores fieles haciéndoles sentar a la mesa y atendiéndoles personalmente como lo hizo en la Última Cena. Ya no seremos empleados sino amigos. Este premio de la vigilancia por nuestro amor y fidelidad se cumple anticipadamente cada día en la celebración de la Santa Eucaristía.
Hoy recordamos a SAN JUAN PABLO II, Papa desde 1978-2005. Un médico había exigido a su madre a abortar. ¡Cuántos Santos y genios, varones y mujeres, muertos entre los millones de niños abortados!”. San Juan Pablo II defendió la vida desde la concepción hasta la muerte natural. El 13 de mayo de 1981 sufrió un atentado, era el día de la Virgen de Fátima. Por eso a ella agradeció su vida. Recuperado visitó al agresor y le perdonó. Instituyó y celebró las Jornadas Mundiales de Jóvenes acercándoles a Cristo salieron vocaciones religiosas tan necesarias; encargó la edición del Catecismo de la Iglesia Católica para nuestro tiempo frente a la confusión acerca de la enseñanza de la fe Católica. Fue a la Casa del Padre el sábado 2 de abril del año 2005, vísperas de la Fiesta de la Divina Misericordia.
Estamos en el mes de la MISIÓN y del SANTO ROSARIO; este año también mes del SÍNODO, que está en su última semana. El Papa pide oración por el Sínodo y por una Misión compartida entre Sacerdotes, Religiosos y Laicos. Estamos a la vez con la campaña “40 DÍAS POR LA VIDA” orando y ayunando para salvar las dos vidas, la de la madre que piensa abortar y la de su bebé. Meditemos, queridos hermanos, los misterios de nuestra fe regalando a nuestra Madre un ramo de rosas con el Santo Rosario pidiendo la conversión de nosotros, de todos los pecadores y de Rusia como pidió la Virgen en Fátima; oremos por Bolivia, Ucrania, Tierra Santa, Lebanon, Siria, Irán, Cuba, Nicaragua, Venezuela, y donde hay conflictos violentos; que acaben todas las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Les bendiga a ustedes y a sus familias Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Director Nacional de OMP Bolivia

