¿Cuáles son las características de discípulo del Cristo?
Bolivia Misionera 7.11.18. “El amor radical por el Reino, el llevar la cruz y la renuncia de los bienes”, son las tres características fundamentales del Discípulo de Cristo, por el contrario el egoísmo, superficialidad y avaricia son rasgos que deforman el rostro del Discípulo de Jesús, así lo enfatizó Mons. Eugenio Scarpellini, Obispo de la Diócesis de El Alto en la celebración de la eucaristía desde la Casa Cardenal Maurer de Cochabamba, a un día de la inauguración de la CV Asamblea de Obispos de Bolivia.
Mons. explica cómo debe ser al amor radical a Cristo: “Parecería que para ser discípulos de Jesús hay que amar menos al padre, a la madre, esposo, hijos, hermanos e incluso a nosotros mismos, una frase como ésta es desconcertante y hasta podríamos verla contradictoria, el mismo Jesús nos invita a amar a los enemigos y orar por quienes nos persiguen y ahora nos piden que amemos menos a las personas cercanas, es entonces importante interpretar el valor de esta afirmación de Jesús teniendo en cuenta el lenguaje e intención de Jesús, Él quiere provocar simbólicamente para que se den cuenta de la gran novedad suya, para ser auténticos discípulos de Jesús es necesario evitar el compromiso a medias, la tibieza, la opción por Cristo es radical, es la cumbre de los valores a partir de la cual derivan todas las demás opciones lecciones y formas de vivir, la conversión a esta nueva mentalidad debe ser fuerte y decidida”.
Asimismo nos recuerda que San Lucas nos invita a llevar la cruz, “él está convencido que adherirse al estrecho camino del compromiso cristiano no es el fruto de un apoyo de un momento, sino que es una opción continua, una opción diaria, la cruz tiene que marcar todos nuestros días”.
El Obispo hizo alusión a dos parábolas: la primera, la de la construcción de la torre cuyos costos de construcción son elevados y hay que calcular atentamente, y la segunda es la de la guerra y los planes estratégicos, que deben prepararse con precisión bajo el riesgo de una derrota segura, “la opción de seguir a Jesús es difícil y seria, no se puede enfrentar con ligereza o superficialidad, el fracaso puede ser muy duro hay que ser conscientes en que nos metemos, no para que no nos arriesguemos, sino para asumirlo con plena responsabilidad y confianza en Dios”, “para construir la torre es necesario comprometer todos los bienes que uno tiene, para ganar una batalla es necesario movilizar todas las fuerzas militares disponibles para el Reino de Dios, debemos invertir lo que tenemos y lo que somos, sacrificar todo lo que es querido, debemos renunciar a todo lo que nos puede atar en la vida diaria, para invertirlo en el tesoro más grande que es Reino del Padre, vendan sus bienes y dénlos a los pobres, provéanse de bolsas que no se desgasten, acumulen un tesoro inagotable en el cielo donde no hay ladrón que aceche ni polilla que destruya, pues donde tengan ustedes su tesoro allí estará también su corazón”, alentó Mons. Eugenio.
Para evitar ser sal sin sabor Mons. Eugenio pidió a Dios: “con sinceridad de corazón, pidamos al Señor que fortalezca nuestro espíritu confiando en el hecho que si Él nos pide compromisos y cosas grandes es porque quiere darnos también mucho más, que es estar con Él y acogernos en su Reino”.

