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Mensaje de Mons. Reimann por el Mes Misionero Extraordinario

Bolivia Misionera 2.10.19. //MensajeroÑuflodeChávez// Les escribo este mensaje desde mi experiencia vivida ahora en un hospital de Polonia. Acá cada día comienza con la escucha de la presión arterial, del ritmo cardiaco, de los pulmones. Luego el médico te hace preguntas para saber cómo te encuentras. Este diagnóstico, es la base para el tratamiento farmacológico, y el tratamiento físico (gimnasia).Por mi parte, si quiero mejorar mi salud, tengo que obedecerles, y esto significa ESCUCHAR Y CUMPLIR con las prescripciones médicas.

Pensemos

Esta experiencia de la escucha, me ha hecho pensar y recordar la invitación del profeta en la Antigua Alianza: ESCUCHA ISRAEL (cf. Dt 6,4).

Sabemos que el Pueblo de Dios mientras escuchaba al Dios que les había sacado de Egipto, vivía en paz y en libertad. La tragedia comenzaba, cuando el pueblo se olvidaba de escuchar, y cumplir los mandamientos del Señor.

El evangelista Lucas, al presentarnos a Jesús en el templo de Jerusalén, cuando tenía apenas 12 años, nos dice, que primero escuchaba a los doctores, y luego les preguntaba. Más adelante escribe que, cuando Jesús regresó con sus padres a Nazaret fue obediente, creciendo en sabiduría, en edad, y en gracia (cf. Lc 2,41-52). La palabra obediencia, hunde sus raíces en la escucha y el cumplimiento de lo escuchado.

Toda la vida pública de Jesús está marcada por la escucha al Padre y al pueblo. Y el mismo Jesús nos advierte: No todo el que me diga ¡Señor, Señor! entrará en el Reino de los cielos… (Mt. 7,21). La explicación de la parábola del sembrador, es un claro discernimiento sobre las actitudes que podemos adoptar ante la escucha: debilidad frente a la tentación; falta de perseverancia; duda, temor y miedo; apego a lo mundano… Sólo los que escuchan la Palabra y la reciben, dan fruto (Cf. Mc 4,13-20)

El camino de Jesús, después su resurrección, acompañando a los discípulos de Emaús comienza por la escucha (cf. Lc 24,17.19).

Nuestra actitud

En la introducción del Instrumento de trabajo, para el Sínodo de Amazonia, que empieza este 6 de octubre en Roma, leemos al respecto: “La Iglesia tiene nuevamente hoy la oportunidad de ser oyente en esta zona donde tanto está en juego. La escucha implica reconocer la irrupción de la Amazonia como nuevo sujeto… Pero la escucha no es fácil, requiere un proceso de conversión ecológica y pastoral, para dejarse interpelar seriamente por las periferias geográficas y existenciales”.

Al inicio del Mes Misionero Extraordinario, recojo esta actitud fundamental en la vida de la Iglesia misionera. No hay misión sin el encuentro con Él, que nos envía; y el verdadero encuentro siempre debe partir de la escucha, tanto en el encuentro con el Señor, como en el encuentro interpersonal, y en el análisis de la realidad. Pido al Señor, desde la distancia, que no falte el testimonio de la escucha en todos los sectores del Pueblo de Dios.

En la vida sacerdotal, escuchando al Buen Pastor, y al Pueblo que él nos ha encomendado, para fortalecer los lazos de la fraternidad sacerdotal y parroquial.

En la Vida Consagrada, desde la contemplación al Dios Trinitario, a través de un dialogo franco y sincero entre todos los miembros de la comunidad.

En la vida familiar, en el encuentro generacional, entre padres e hijos, nietos y abuelos, alimentado con la oración familiar, la vida sacramental, y mutuo respeto.

En la vida parroquial, fomentando en todos los grupos el amor a la escucha de la Palara de Dios, y atendiendo el clamor de los más pobres, y distantes del centro parroquial.

En la vida social, y política, particularmente en esta etapa preelectoral y electoral – respetando al que piensa diferente, cumpliendo con los derechos humanos, y con las leyes que protegen la naturaleza, que tanto ha sufrido en los últimos incendios.

Conclusión

El mandato misionero de ensenar y bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, concluye con estas palabras del Señor: “Yo estaré con Ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,19-20).En este mes de octubre, Mes Misionero Estraordinario, y del Santo Rosario, pidamos por intercesion de la Virgen Maria al Espíritu Santo, la gracia de la escucha al Señor, que en virtud de nuestro bautizmo nos envia como sus discípulos misioneros.

Fraternalmente: + Antonio Bonifacio Reimann, OFM

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