Testimonios: “Contentos de entregar nuestra vida al Señor”
Bolivia Misionera 16.10.19. Ellos son Santiago, Grover y Francisco, hoy se encuentran en el Congreso Misionero de Seminaristas y comparten su testimonio de como encontraron su vocación y lo que les motiva a seguir en este camino.

Santiago Casia del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez, cursa el tercer año de teología y octavo año de formación: “agradecido con el Señor por el don de la vida, la vocación que me dio, y gracias a mis papás que me inculcaron en los valores cristianos, tengo una hermana religiosa de las Franciscanas de Penitencia, desde ahí que yo participé y me llamó la atención este seguimiento y desprendimiento, somos una familia numerosa, la decisión fue mía, el 2012 ingrese al seminario, fui aprendiendo y respondiendo primero a los desafíos que se presentaron y fui superando gracias a las constantes oraciones y el apoyo de mi familia y amigos, siempre he creído en la oración que es muy poderosa; te invito a ti joven que nunca dejes la oración por que mueve montañas, yo quiero ser sacerdote para el servicio de toda la humanidad”.

Grover Quispe diácono de la Diócesis de El Alto: “Empecé el seminario porque primero tenia las ganas de conocer como era, me gustó mucho, me formé 6 años en Perú y volví a Bolivia para continuar la formación, en esa etapa me gustó mucho como se hacia la actividad pastoral que realizábamos me sentía muy contento, el hecho de estar en el seminario de vivir esta vida para el Señor y para los demás, pero más me gustó yendo al seminario, ahora estoy contento de entregar mi vida al Señor, y no busco otra cosa que ejercer mi ministerio, me anima el hecho de descubrir algo más en el Señor que tiene un sentido la vida y estar en contacto con la gente porque es necesario anunciar al Señor ahí donde me encuentre, invito a los jóvenes a que vayan a probar el seminario encuentras nuevos hermanos y cuando sales en pastoral puedes encontrar mucha gente, intenta prueba, acércate más y ves que te darás cuenta con el tiempo que vale la pena”.

Francisco Condori, de la Diócesis de El Alto cursa su segundo año de formación: “cuando salí del colegio ahí estaban las hermanas guadalupanas, ellas me motivaron así me anime y cuando quise irme al seminario mi familia no quiso ellos, me dijeron que estudie otra cosa, fui a la universidad y estudie en Ingeniería Zootécnica, casi al finalizar el semestre sentí nuevamente el llamado pregunté a un sacerdote, y hoy estando aquí me siento muy feliz, aquí se encuentra una nueva vida, siento que aquí soy feliz gracias a Dios por hacerme llegar a esta casa de formación, quiero prestar mi servicio a los más necesitados, los retiros me fortalecen a un más, invito a los jóvenes a que puedan acercarse al seminario sentir el llamado, hagan la experiencia en esta etapa de discernimiento, es muy bonito servir al pueblo, ser un siervo más del Señor, vayan a sus parroquias ahí también encontrarán información”.

