Mons. Bittschi: «No vivimos por nosotros, sino por la gloria de Dios»
Bolivia Misionera 9.12.19. El pasado 3 de diciembre la Iglesia Universal recuerda a uno de los Patronos de las Misiones, San Francisco Javier, en esta oportunidad Mons. Adolf Bittschi, Obispo responsable de Misiones anima a tomarlo como ejemplo y seguir anunciando la alegría del Evangelio.
«El mismo Espíritu Santo que llenó de alegría en aquel tiempo a nuestro señor Jesús, llenó también, a San Francisco Javier con el entusiasmo, para viajar a tan lejos llevando del evangelio de alegría. San francisco Javier, es conocido con el mayor santo misionero de la época moderna.
El Papa Benedicto 15, en la carta Máximo Ilud, de 100 años atrás 1900, lo comparó con los mismos apóstoles. Francisco Javier nació en 1506 en el castillo de Javier en España y murió un día como hoy, 3 diciembre de 1552 en la isla Shuan, frente a la China. En joven fue a estudiar a París. Allá se encontró con un paisano suyo, Ignacio de Loyola, quien lo invitó a participar en los famosos ejercicios espirituales. En este mes de retiro, tenía un encuentro muy personal con nuestro señor Jesucristo y su palabra ¿Para qué te sirve ganar el mundo entero, sí por eso pierdes tu alma? Se hizo compañero de San Ignacio, de la primera comunidad de Jesuitas en París.
La vida y la obra de San Francisco Javier se marcan en la lucha contra el protestantismo y la respuesta es la iglesia, la reforma. Era la época de la misión Ad Gentes, llevar el evangelio a los que no conocían aún a Jesucristo. Eran los que grandes viajes por los océanos de los siglos 15 y 16, que llevaron la comprensión de la geografía mundial y a una primavera misionera.
En este horizonte amplio, San Francisco Javier llevó a cabo uno obra de evangelización de Asia, preparando y bautizando decenas de miles de personas. De 1541 y hasta 1552, recorrió por mar 63 mil kilómetros en peligro constante de tormentas y piratas. Los principales destinos en su apostolado Ad Gentes fueron la India, las Islas Molucas y Japón hasta su muerte. A través de él, el evangelio que es alegría llegó a tierras y pueblos, hasta entonces desconocidos por la Iglesia. Por este misionero, la gente podía escuchar y recibir un mensaje de salvación por la fe en Jesucristo, muerto y resucitado. La fuente de su entusiasmo de San Francisco Javier, fue la experiencia de amistad con Jesucristo, se puede decir que la espiritualidad y la actividad misionera de San Francisco Javier, se basa en lo que escribe San Pablo en su segunda carta a los Corintios 5, 14 y 15. Nos apremia el amor de Cristo al considerar, que si uno murió por todos, todos murieron y Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para así mismos, sino para él que murió y resucitó por ellos.
Queridos hermanos es una invitación también para nosotros, no para vivir por nosotros, sino por la gloria de Dios y anunciando el evangelio que es alegría. Para eso les pido la bendición de Dios, padre, hijo y espíritu santo. Amén. Que Dios les bendiga».
Mons. Adolf Bittschi
Obispo Responsable de Misiones CEB

