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Boletín Nº4 de la Pontificia Obra de la Santa Infancia: «Mi vocación misionera radicada en el bautismo»

Bolivia Misionera 5.05.2020. Ponemos a disposición el Boletín Nº4 producido desde la Pontificia Obra de la Santa Infancia.

Descarga el Boletín AQUI

Todo hombre, toda mujer, cada niño tiene una vocación desde su nacimiento.

El punto de partida es siempre el encuentro con Cristo, porque sólo conociéndolo personalmente se puede crecer en el deseo de decidir y responder.

Cada cristiano es misionero en el sentido que es llamado a anunciar el Evangelio, a ser testimonio en la vida diaria y a preocuparse por los misioneros, por su obra, apoyándolos con la oración, el sacrificio y la
ofrenda. Y es de ello que hablaba S. Teresa del Niño Jesús respeto a su vocación misionera y que, aún hoy en día, la Obra de la Santa Infancia promueve en cada país.

En el libro “Sin Él no podemos hacer nada” hablando de la Infancia Misionera, Papa Francisco afirma que “es hermoso si a los niños se les enseña desde pequeños que el anuncio del Evangelio, el anuncio de la historia de Jesús, es dinámico, y que también ellos pueden contar la historia de Jesús a sus amigos. Y es hermoso también que puedan aprender desde niños a pensar en las personas, pueblos y mundos lejanos por los cuales también ellos pueden recitar alguna oración o aprender a hacer alguna pequeña ofrenda”.

En el estatuto de las O.M.P. (1, art 13) son indicados los objetivos de la Obra de la Santa Infancia al servicio de las Iglesias particulares:

  • Ayudar a los educadores a despertar y desarrollar en los niños y adolescentes una conciencia misionera universal.
  • Contribuir a la promoción y al desarrollo de vocaciones misioneras.

en cuanto es prioritaria la animación y la formación de una conciencia misionera universal a partir de la infancia, para que los mismos niños hagan experiencia de la misionaridad de la Iglesia y del Bautismo y sean
motivados a la misio ad gentes, también en vista de un futuro empeño misionero ad vitam.

Mons. Brice Meuleman (1862 – 1924), arzobispo de Calcuta entre los años 1902 – 1924, ordenó el primer sacerdote indiano, Augusto Lakra, hijo de la Obra de la Santa Infancia.

Así como también, los primeros sacerdotes nativos de Uganda, ordenados en 1913, habían sido niños apoyados por esta misma Obra. Hoy como entonces, la Santa Infancia propone instrumentos de crecimiento en la fe, también en prospectiva vocacional.

Cada persona tiene la responsabilidad de cultivar la propia vocación, pero esto implica la presencia de una comunidad y / o de un grupo que apoye tal camino y de alguien que ayude en esta acción de descubrimiento y de crecimiento, a fin de lograr la plenitud de la vida donada por Dios.

La experiencia que los niños y adolescentes viven en las propuestas de la Infancia y Adolescencia Misionera podrá suscitar en sus corazones la disponibilidad para empeñarse toda la vida al servicio de Jesús y del Reino de Dios. Para que se llegue a tal opción, los animadores, los sacerdotes y las religiosas que los acompañan deberán vivir con alegría y coherencia
su empeño de animación, formación y cooperación misionera. Y esto para que se continúe con la obra comenzada por Cristo y para que el evangelio sea anunciado.

Hoy en día ¿cuál es la contribución de tantos grupos y actividades de la Infancia y Adolescencia Misionera para que despierte la vocación misionera?

HNA. ROBERTA TREMARELLI
Secretaria General Obra Pontificia Infancia Misionera

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