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Mons. Adolfo: Dios es Dios, nada ni nadie puede ocupar su lugar y llenarnos plenamente de felicidad

Bolivia Misionera 28.06.2020. Dios no se deja ganar en generosidad, nos recuerda Mons. Adolfo Bittschi, Obispo Responsable de Misiones de la Conferencia Episcopal Boliviana, este domingo comparte con nosotros su homilía y reflexión del Evangelio, animándonos a tener en casa la bandera de nuestra fe, el crucifijo, y también una imagen del sagrado corazón de Jesús, para hacernos recuerdo cada vez que lo vemos el inmenso amor que Dios nos tiene.

Proclamamos el santo evangelio según san Mateo (10,37-42)

Palabra del Señor….Gloria a ti Señor Jesús
Homilía

En la primera lectura de este domingo se narra la hospitalidad de la mujer sunamita hacia el profeta Eliseo, ella invitaba al hombre de Dios a comer e hizo construir un cuarto para que pueda descansar ya que pasaba con frecuencia por la casa.

Eliseo quiere hacerle un favor, su servidor le avisa que la pareja no tiene hijos, el marido ya es viejo, sin embargo, Dios no se deja vencer en generosidad, Eliseo le promete que al año tendrá el hijo tan deseado. Jesús confirma la generosidad de Dios en el evangelio, el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá paga de profeta.

La segunda lectura de la carta de San Pablo a los romanos nos abre el horizonte de nuestra vida, la vida en la tierra es una maravilla, por ser un don de Dios, nuestro Padre, pero nos espera algo muchísimo mayor después de la muerte, algo incomparable, San Pablo nos hace recuerdo que por el bautismo hemos sido unidos con Cristo, tanto en su muerte como en su resurrección, y creemos que la muerte ya no tiene dominio, ni sobre Cristo, ni sobre los que viven unidos a él, por eso hay que morir al hombre viejo con sus inclinaciones al mal, al egoísmo, para andar en la vida nueva con Cristo, a todos nos toca morir tarde o temprano, pero si hemos muerto al pecado, la muerte no nos puede separar de Dios, y resucitaremos con Cristo Jesús para la vida en Dios.

Pasamos ahora al evangelio, hemos celebrado el mes de abril la fiesta de las fiestas, la pascua de resurrección, la vida de Cristo culmina en la entrega total de su vida por nosotros al cumplir de esta manera la voluntad de Dios, Jesús ha vencido la muerte ahora nos queda a nosotros seguir este camino de Jesús, obedecer en todo al Padre Dios, con la fuerza del Espíritu Santo, para eso nos viene como anillo al dedo el capítulo 10 del evangelio de San Mateo con el final del discurso apostólico donde Jesús define al cristiano. En el texto hay dos líneas maestras, primero “el seguimiento prioritario de Cristo”, segundo “la recompensa a los que reciben a los enviados discípulos de Jesús”.

Después del mandato apremiante de anunciar la proximidad del Reino de los cielos y de advertir sobre las resistencias y adversidades con las que el discípulo se va encontrar, Jesús pide fidelidad absoluta y entrega incondicional a su persona, porque Él encarna el Reino y Él no se va quedar atrás en generosidad para recompensar al que le sigue.

Cristiano es aquel que se dispone a recibir incondicionalmente el amor de Jesús y responder con el mismo amor absolutamente incondicional a Jesús. Lo que Jesús exige, el que quiere a su padre o madre más que a mí, no es digno de mí, esto no es cuestión de sentimiento, por quien late más fuerte el corazón, sino de opción racional, el sentido de esta palabra es que los afectos familiares no entorpecen ni impiden el seguimiento a Jesús, el mismo amó a su madre y nunca dejó de amarla, pero la dejó en casa, pera cumplir su misión.

 Jesús no dice que no amemos a padres y hermanos, ni que nos despreocupemos de nuestra vida, lo que quiere es que esos valores, no son los mayores, ni los últimos valores, el valor último y definitivo es Dios en persona, Dios es Dios y nada ni nadie puede ocupar su lugar y llenarnos plenamente de felicidad.

El que no toma su cruz, seguir a Jesús no significa buscarse cruces y sufrimientos, estos vienen y no hay que eludir, el camino del amor que pase por el dolor por el amor, y nos lo señalan los mandamientos Dios que Jesús ha cumplido hasta el extremo.

Todos sabemos muy bien el primer mandamiento “amar a Dios sobre todas las cosas”, pero en la práctica me parece como en Inglaterra, en muchas casas tienen la foto de la Reina y la aprecian, pero en la política y en su vida personal la Reina no tiene influencia alguna.

Ustedes seguramente tienen una bandera en su casa, y permítanme una pregunta: ¿la bandera de nuestra fe, el crucifijo, lo tienen también?, una imagen del sagrado corazón de Jesús, sería muy bueno para hacernos recuerdo cada vez que lo vemos el inmenso amor que nos tiene, nos invita a seguir su ejemplo y llevar nuestra cruz cada día, incomprensión, critica, injusticia, burla y tantas cosas, y a pesar de todo buscar la voluntad del Padre Dios.

Perder y ganar la vida, hay que mirar los apóstoles y santos, que por seguir a Jesús han dejado una buena vida, cómoda, de fama, popularidad, riqueza, lujo, pero han encontrado una felicidad que no se puede encontrar, pueden buscar en internet un testimonio de una joven irlandesa que se le abrieron las puertas para ser una estrella de cine por el talento que tenía, y lo dejó todo para seguir a Jesús y ser feliz al servir a los demás, no ha sido fácil, el lema de su vida era TODO O NADA, es el título del documental de la hermana Clare Crockett.

La hospitalidad y la recompensa, en muchas culturas se conoce experiencias y cuentos sabios sobre la hospitalidad, para nosotros la recompensa es mucho mayor porque es Jesucristo mismo a quien recibimos y atendemos en los necesitados que tocan nuestra puerta. La primera lectura que hemos escuchado Dios no se deja ganar en generosidad.

Seguimos orando según el Papa Francisco, para aquellos que sufren que encuentren caminos de vida dejándose tocar por el corazón de Jesús.

Santa Nazaria Ignacia escribió: “Tuya siempre en el dolor, en el sacrificio, en todo se halla tu voluntad santísima, quiero solo amarte y darte gloria, corazón santísimo de mi Jesús”.

Sagrado corazón de Jesús en ti confío, sagrado corazón transforma mi corazón y hazlo semejante al tuyo.

 Queridos oyentes EL EVANGELIO ES ALEGRÍA ANÚNCIALO.

Y la bendición de Dios uno y trino, del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo descienda sobre ustedes, sobre su familia, y les acompañe en este domingo y para siempre. Amén.

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