Jesús nos invita a tomar nuestra cruz y seguirle para encontrar la vida
Homilía 13 de julio 2020, lunes de la décima quinta semana durante el año litúrgico proclamamos el Evangelio según san Mateo 10, 34 – 11, 1. Gloria a ti, Señor.
EL QUE TOMA SU CRUZ Y ME SIGUE… ENCONTRARÁ LA VIDA
Cristo es un signo de contradicción para el mundo y para las fuerzas invisibles del mal. Nada tiene de extraño que su vida provoca una división dentro de la humanidad. En el evangelio de Lucas escuchamos la profecía de Simeón: “Mira, este niño está puesto para que muchos caigan y se eleven en Israel, y como signo de contradicción” (Lucas 2, 34). Jesús como Hijo de Dios y esposo del alma de cada uno exige una adhesión total y exclusiva. El discípulo tiene que preferirle encima de todas las cosas. Claro que sí, es una dominación, pero una dominación feliz de mucha gracia, pero es dominación. Si no me pongo bajo el yugo de Dios, que es mi Padre, mi Creador y mi Señor. No queda un vacío, sino el “diablo… el homicida desde el principio” (Juan 8, 44) se mete en nuestra vida.
Por eso la fe exige obediencia. Es una dominación categórica que toca la persona en su interior y exterior. No es un culto que la persona puede celebrar un tiempo y luego volver a sus costumbres como antes. Es una revolución del corazón, una transformación de la persona, una nueva Creación. Aceptar el mensaje del Reino de los cielos es una entrega total hacia Dios. Es abandonar lo querido y sabido y aceptar algo totalmente nuevo. San Pablo lo entendió perfectamente: “Porque, si alguno vive en Cristo es una nueva creación, lo viejo ya ha pasado, ¡ahora todo es nuevo!” (2ªCorintios 5, 17). O bien: “Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí, y lo que ahora vivo en esta condición humana lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí” (Gálatas 2, 20). Esta exigencia de Dios lo captaron los santos y se humillaron y obedecieron al Señor para su felicidad.
La voluntad humana busca el poder y protesta. Sin embargo la Fe en Dios es OBEDIENCIA. Cuando se habla de obedecer, despierta el espíritu de contradicción. Detrás de la desobediencia está el misterio del mal y de la negación. El lema del satanás es: “No quiero servir”.
Jesús nos invita tomar nuestra cruz seguirle para encontrar la vida.
En este mes oremos también por la Iglesia Diocesana de Sucre, la primera de Bolivia:” Te alabamos Señor, por la Arquidiócesis de Sucre. Haz que, unidos por la Palabra y la Eucaristía, y llenos del Espíritu Santo, vivamos con alegría la fe que nos hace Iglesia y nos convoca a vivir en comunidad”. “Somos Iglesia sinodal en salida misionera” (lema)
El Papa pide orar por nuestras familias para que sean acompañadas con amor, respeto y consejo. Rezamos: ¡Oh preciosísima sangre de Cristo, sangre de nuestra salvación! ¡Sálvanos a nosotros, a nuestras familias, y al mundo entero!
El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo!
Y la Bendición del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo Resp. de Misiones CEB

