Mujer que grande es tu FE
Homilía 5 de agosto 2020, miércoles de la décima octava semana durante el año litúrgico proclamamos el Evangelio según san Mateo 15, 21 – 28. Gloria a ti, Señor.
MUJER, QUÉ GRANDE ES TU FE
Dos cosas en el evangelio de hoy: 1ro Jesús salió de Israel y 2do la fe de la mujer pagana.
1ro. “Jesús se retiró”: este aviso tiene dos aspectos: activo y pasivo. Activo: Jesús sabe cuándo es el momento para retirarse porque no le aceptan y no lo creen. Ayer escuchamos que los fariseos se escandalizaron de Jesús y su manera de interpretar la Ley de Moisés según su la intención de Dios y no según los cambios que han introducido los fariseos. Por eso “se retiró” de Israel y va a la región de los paganos. Pasivo: Hay tiempo de gracia, el KAIROS. Si no lo sabemos aprovechar el Señor se retira (cfr. Cantar 5). Eso vale tanto para un individuo como también para un pueblo o nación.. Muchas veces la persona o el pueblo no se dan cuenta que están abandonados de Dios y entregados a su capricho. Peor cosa no existe porque no queda un vacuo sino se mete el enemigo que es “el asesino de los hombres” (Juan 8, 44).
2do. La fe de la mujer pagana: Mateo caracteriza la mujer como “cananea”, que no es su nacionalidad sino su religión pagana. Y ella, la pagana, percibe lo que permaneció oculto para los fariseos, los maestros y guías de Israel, e invoca a Jesús con el título mesiánico “Hijo de David”. Le pide por su hija atormentada por un demonio, pero Jesús no le puede atender. Los discípulos sienten vergüenza porque con los gritos de la señora la genta les está mirando. Por ellos mismos y no por la mujer y su hija atormentada piden a Jesús que la despida. El Señor les aclara que es enviado a las ovejas perdidas de Israel por eso no puede ayudar. Ahora los hijos de Israel tienen como pastores a ciegos guías (v.14) por eso están sin pastor. Por el profeta Ezequiel Dios había anunciado que él mismo haría su pastor (Ezequiel 34).
Luego continúa la conversación con la mujer que se acerca y pide por su hija. Jesús contesta con “No está bien tomar el pan de los hijos para echárselo a los perritos”. Los hijos son los de Israel. La mujer acoge con osadía la palabra de Dios “los perritos comen los pedacitos que caen de la mesa de sus amos”.
A pesar de todo Jesús socorre dando de saber el motivo: “¡Mujer, qué grande es tu fe!” Dios ayuda a quién cree así, con perseverancia y tenacidad. Y la hija quedó liberada del demonio.
Hoy recordamos también la Dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor en Roma después del concilio de Éfeso 451 en que se declaró que trajo al mundo al Hijo de Dios por eso ella es Madre de Dios, por supuesto Madre de Dios Hijo y no del Padre.
El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo!
Y la Bendición del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Sucre
Obispo Resp. de Misiones CEB

