San Lorenzo, el diácono permanente que dio su vida por la Iglesia, Patrono de la Arquidiócesis de Santa Cruz
Bolivia Misionera 10.08.2020. San Lorenzo fue uno de los siete diáconos de Roma, y murió mártir, asado en una parrilla. Aprovechando el reciente asesinato del Papa, el alcalde de Roma, que era un pagano muy amigo de conseguir dinero, ordenó a Lorenzo que entregara las riquezas de la Iglesia. Lorenzo entonces pidió tres días para poder recolectarlas y en esos días fue invitando a todos los pobres, lisiados, mendigos, huérfanos, viudas, ancianos, mutilados, ciegos y leprosos que él ayudaba. Al tercer día, compareció ante el prefecto, y le presentó a éste los pobres y enfermos que él mismo había congregado y le dijo que esos eran los verdaderos tesoros de la Iglesia. El prefecto entonces le dijo: «Osas burlarte de Roma y del Emperador, y perecerás. Pero no creas que morirás en un instante, lo harás lentamente y soportando el mayor dolor de tu vida».
Un ejemplo heroico
“Un ejemplo heroico tenemos en San Lorenzo, diácono del Papa san Sixto II. Como diácono administraba la atención a los pobres. Había un chisme en Roma que los cristianos tuvieron ocultos fabulosos tesoros. En la persecución de Valeriano en el año 258 mataron al Papa y tomaron preso a Lorenzo. Le exigieron que traiga los tesoros. Él llevó los pobres, inválidos, limosneros y ancianos declarando: ¡Estas son las riquezas de la Iglesia! El juez lo tomó como una burla y condenó a Lorenzo ser martirizado en una parrilla”, Mons. Adolfo Bittschi, Obispo Auxiliar de Sucre recordó la vida y testimonio del mártir.
Nos ha dejado un luminoso testimonio de firmeza en la fe
San Agustín nos dice que «San Lorenzo amó a Cristo en la vida, e imitó a Cristo en la muerte». Es la fe que llevó a San Lorenzo a amar a Cristo y a jugarse la vida por Él hasta el martirio. La fortaleza y la serenidad de ánimo con las que enfrentó a las autoridades y a la condena a muerte, fue el resultado de un camino de diácono entregado totalmente al servicio de Cristo, la Iglesia y los pobres. Con entrega y generosidad se solidarizó con los pobres y los esclavos, siempre pronto a tender su mano a los que lo buscaban porque descubrían en su actuar y entrega la presencia de Cristo: “Distribuyó a los pobres con generosidad, su gratuidad permanece para siempre”, destacó Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz.
San Lorenzo, más de 400 años protegiendo a Santa Cruz

Este 10 de agosto, fiesta de San Lorenzo Mártir. La Arquidiócesis de Santa Cruz, el Seminario Mayor y la Iglesia Catedral tienen como Patrono a una figura emblemática de los primeros tiempos del cristianismo
Todo se remonta a los inicios de la ciudad de Santa Cruz, cuando Don Lorenzo Suárez de Figueroa, conquistador, que fue nombrado gobernador, encomendó la intercesión de San Lorenzo Mártir para que proteja a la joven ciudad de Santa Cruz, por aquel entonces: San Lorenzo Real de la Frontera. Al poco tiempo la ciudad creció y aumentó el número de cristianos haciendo necesaria una mejor atención de los fieles. Por este motivo se reestructuró la organización eclesial y se creó el Obispado de Santa Cruz de la Sierra con sede en la ciudad de San Lorenzo Real de la Frontera, convirtiéndose en el tercer Obispado de la Audiencia de Charcas abarcando casi la mitad del territorio boliviano.
El Obispado de Santa Cruz de la Sierra continuó bajo la protección de San Lorenzo Mártir y más adelante también nombró con este título a la Catedral de Santa Cruz (Basílica Menor de San Lorenzo Mártir) y en la época más reciente al Seminario de la Arquidiócesis (Seminario Mayor San Lorenzo).
Oración a San Lorenzo Mártir
Señor Dios: Tú le concediste a este mártir un valor impresionante
para soportar sufrimientos por tu amor, y una generosidad
total en favor de los necesitados. Haz que esas dos cualidades
las sigamos teniendo todos en tu Santa Iglesia:
generosidad inmensa para repartir nuestros bienes entre los pobres,
y constancia heroica para soportar los males y
dolores que tú permites que nos lleguen.
Amén
Oración del Diácono permanente
Dios y Padre Nuestro,
Fortalece con la gracia del Espíritu Santo
A todos los Diáconos de tu Iglesia,
para que desempeñen con alegría,
fidelidad y en espíritu de comunión eclesial
su ministerio pastoral,
siguiendo los pasos de tu Hijo Jesucristo,
«que no vino a ser servido, sino a servir y
dar su vida en redención de la humanidad» (Mc. 10, 45).
Te pedimos por las familias de los diáconos casados,
para que sean auténticas «Iglesias domésticas»,
según el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret,
y de ella surjan vocaciones sacerdotales y religiosas.
¡Virgen María, Madre de la Iglesia
y Reina de los Apóstoles,
ruega por los ministros del Señor!
¡San Lorenzo, diácono y mártir,
ruega por los diáconos servidores del pueblo de Dios!
Amén.
Artículo con información de Campanas y Aciprensa

