Noticias Misioneras

Novena de Navidad (Día 2): «La esperanza que protege»

Desde las Obras Misionales Pontificias compartimos el material de animación preparado para vivir la «Novena de Navidad» desde una dimensión misionera. En el mismo añadimos un espacio de compartir misionero en el que recogemos testimonios de los misioneros en cada jusiricción. En esta oportunidad comparte la Hermana María Diana, de la Congregación Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia en la Arquidiócesis de Santa Cruz.

La esperanza que protege

Oración inicial:

Señor, tú que hablas a nuestros corazones, ayúdanos a ser valientes como José. Enséñanos a escuchar tu voz y a cuidar con amor lo que nos confías: nuestra familia, nuestros amigos y todo lo que nos rodea. Danos un corazón lleno de esperanza para ayudar a los demás y proteger a quienes necesitan nuestra ayuda.

Escuchando al maestro:

«El nacimiento de Jesús, el Mesías, fue así: María, su madre, estaba comprometida para casarse con José, pero antes de unirse a él, resultó que estaba encinta por obra del Espíritu Santo. Como José, su esposo, era un hombre justo y no quería exponerla a la vergüenza pública, resolvió divorciarse de ella en secreto. Pero después de haber pensado en esto, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María por esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo.» (Mateo 1,18-20)

Reflexión:

La esperanza no es solo un consuelo, sino también una fuerza que nos lleva a proteger y cuidar lo que Dios ha puesto en nuestras manos. José es un ejemplo de esta esperanza protectora. En medio de la incertidumbre, no dejó que el temor o las dudas lo paralizaran. En cambio, confió en el mensaje del ángel y protegió con valentía a María y al Niño Jesús, asegurando el cumplimiento del plan de Dios.

Así como José cuidó a su familia con esperanza y amor, estamos llamados a ser protectores de la vida, de la fe y de quienes Dios nos confía, especialmente en los momentos de incertidumbre.

El Papa Francisco nos dice:

“Si contemplamos la entrega de Cristo por todos, se nos vuelve inevitable preguntarnos por qué no somos capaces de dar la vida por los demás: «En esto hemos conocido el amor: en que él entregó su vida por nosotros. Por eso, también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos» (1 Jn3,16)” (Dilexit Nos. n 171)

Compartir misionero:

  • Hermana María Diana, de la Congregación Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia en la Arquidiócesis de Santa Cruz.

Considero que, a través de la experiencia compartida con las hermanas de mi comunidad, quienes tienen un camino más recorrido que el mío, he aprendido mucho. Al observar su entrega pastoral, su perseverancia y su fidelidad en el cumplimiento de la misión encomendada, me he sentido motivada a seguir adelante, confiando plenamente en Dios. Una fuente de gran inspiración para mí ha sido la frase de nuestra Santa Madre Fundadora, Santa María Josefa Rosello: «Después de haber hecho cuanto podamos, pongamos en sus manos el éxito de nuestro trabajo.» Además, he aprendido que la espera tiene su recompensa. Aunque a veces queramos abandonar o pensemos que nuestros esfuerzos no son suficientes, el Señor, que es bueno y generoso, nunca se olvida de nosotros. Al ver nuestro deseo de continuar, de caminar incluso en medio de la oscuridad, Él nos da su luz y su recompensa, aunque llegue en el tiempo que Él disponga. Esto me llena de esperanza y confianza para seguir adelante en mi misión.

Quisiera pedir al Señor que me ayude a consolidar en mi parroquia un grupo de Infancia y Adolescencia Misionera, donde el espíritu misionero no sea algo impuesto, sino profundamente encarnado en cada uno de ellos. Para mi vida religiosa, le pido también que me conceda seguir cultivando un espíritu apasionado y entregado, movido por su amor y por el deseo de contribuir a la salvación de las almas.

1. ¿Alguna vez te sentiste perdido o sin saber qué hacer? ¿Cómo te ayudó Dios a encontrar el camino?

2. ¿Qué cosas buenas te gustaría pedirle a Dios que te ayude a lograr?

Peticiones:

A cada petición respondemos: ¡Señor, hazme protector valiente y amoroso como José!

  • Señor, ayúdanos a ser valientes como José, cuidando con amor todo lo que nos confías.
  • Por los papás y mamás, para que cuiden a sus hijos con fe y esperanza.
  • Por los misioneros que protegen a los niños y niñas en lugares difíciles, para que siempre sientan tu fuerza.
  • Por todos los niños que se sienten solos o tristes, para que sepan que Tú los amas mucho.

Padre nuestro, Dios te salve María

Reto: Cuidar o proteger

Hoy, piensa en algo que puedas cuidar o proteger: tal vez una planta, un animal, tu familia o tu relación con Jesús. Haz algo especial para protegerlo. Por ejemplo: recoge basura, ahorra agua, o reza un rosario misionero por alguien que lo necesite.

Oración final:

Señor, como José, queremos confiar en tus planes y proteger todo lo que nos has dado. Ayúdanos a cuidar a nuestra familia, a nuestros amigos y a quienes necesitan amor. Enséñanos a ser misioneros de esperanza, compartiendo alegría y paz con los demás. Amén.

Frase misionera:

“San José protector valiente y amoroso, en la misión haznos generosos”

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