«Dios es Dios de todos»
Homilía 16 de agosto 2020, vigésimo Domingo durante el año litúrgico, proclamamos el Evangelio según san Mateo 15,21 – 28. Gloria a ti, Señor.
DIOS ES DIOS DE TODOS
Queridos oyentes, Dios es Dios de todos, esto es el mensaje de éste domingo de las tres lecturas. “Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos”, nos dice el Señor por medio del profeta Isaías 56,1.6-7 en la primera lectura. “Guarden el derecho, practiquen la justicia, que mi salvación está por llegar… a los extranjeros que se han dado al Señor, para servirlo, para amar el nombre del Señor… los traeré a… mi casa de oración”. El profeta tenía que anunciar esta palabra de Dios en un momento de tensión entre residentes de Jerusalén y grupos extranjeros. Se toca la cuestión teológica del universalismo de la salvación de Dios para todos los hombres. Gran novedad en un ambiente nacionalista donde cada pueblo tenía su propio Dios. Sin embargo Dios es uno solo y único, Creador de todos los pueblos. Esta profecía se cumple en la persona y el mensaje de Jesús: DIOS ES ÚNICO Y ES DIOS DE TODOS.
El salmo responsorial 67 (en su Biblia) retoma este mensaje cantando: “Oh Dios, que todos los pueblos te alaben”. El salmista anhela “que en la tierra se reconozca su dominio” tanto en Israel como para todas las naciones. Que el canto sea lleno de alegría porque reina la justicia y la rectitud. Nos invita a la alabanza e vez de quejarnos y lamentarnos para que se cumpla.
En la epístola escribe San Pablo a los ROMANOS, una comunidad compuesta por cristianos que provienen del judaísmo y del paganismo les dice que Dios es misericordioso tanto con los judíos como con los paganos: “Los dones y la llamada de Dios son irrevocables”, eso para los judíos, y para los del paganismo: “ustedes, en otro tiempo, desobedecieron a Dios; pero ahora, al desobedecer ellos (los judíos), han obtenido misericordia. Así también ellos que ahora no obedecen, con ocasión de la misericordia obtenida por ustedes, alcanzarán misericordia. Pues Dios nos encerró a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos”. Es nuestro Dios y Padre de todos. En el rezo del Credo antes de Creador se invoca Dios Padre.
En el evangelio de hoy san Mateo relata un milagro de Jesús fuera del programa por la fe de una mujer pagana.
“Jesús se retiró”: este primer aviso tiene dos aspectos: activo y pasivo. Activo: Jesús sabe cuándo es el momento para retirarse porque no le aceptan y no lo creen. Los fariseos se escandalizaron de Jesús y su manera de interpretar la Ley de Moisés. El Señor conoce pues la intención de Dios y rechaza los cambios que han introducido los fariseos. Por eso “Jesús salió” de Israel y va a la región de los paganos. Pasivo: Hay tiempo de gracia, el KAIROS. Si no lo sabemos aprovechar, el Señor se retira (cfr. Cantar 5). Esto vale tanto para una persona como también para una ciudad o nación. Muchas veces la persona o el pueblo no se dan cuenta que están abandonados de Dios y entregados a su capricho. Pero cuando sufren las consecuencias por las fuerzas del mal y de “la cultura de la muerte” se quejan de Dios y hasta blasfeman. La palabra “Cultura de la muerte” es acuñada por San Juan Pablo II en su carta encíclica “EVANGELIUM VITAE” del 25 de marzo de 1995. “Se refiere a una mentalidad, una manera de ver la persona humana y el mundo, que fomenta la destrucción de la vida humana más débil.” Peor cosa no existe y somos testigos de esto.
Luego está la fe de la mujer pagana: Mateo caracteriza la mujer como “cananea”, que no es su nacionalidad sino su religión pagana. Y ella, la pagana, percibe lo que permaneció oculto para los fariseos, maestros y guías de Israel, e invoca a Jesús con el título mesiánico “Hijo de David”. Le pide por su hija atormentada por un demonio malo, pero Jesús no le puede atender. Los discípulos sienten vergüenza porque con los gritos de la señora la genta les está mirando. Por ellos mismos y no por la mujer y su hija atormentada piden a Jesús que la despida. El Señor les aclara que es enviado a las ovejas perdidas de Israel por eso no puede ayudar. Ahora los hijos de Israel tienen como pastores a ciegos guías (v.14) por eso están sin pastor. Por el profeta Ezequiel Dios había anunciado que él mismo haría su pastor (Ezequiel 34).
Luego continúa la conversación con la mujer que se acerca y pide por su hija. Jesús contesta con “No está bien tomar el pan de los hijos para echárselo a los perritos”. Los hijos son los de Israel. La mujer acoge con osadía la palabra de Dios “los perritos comen los pedacitos que caen de la mesa de sus amos”.
A pesar de todo Jesús socorre dando de saber el motivo: “¡Mujer, qué grande es tu fe!” Dios ayuda a quién cree así, con perseverancia y tenacidad. Y la hija quedó liberada del demonio.
Hoy, 16 de agosto, recordamos a San Roque. Oremos: O Dios, te agradecemos que nos diste a San Roque que desde su sencillez nos recuerdes que tú estás cerca de nosotros cuando nos sacude el dolor y la enfermedad. Por la intercesión de San Roque ayúdanos a vivir en estas pruebas con serenidad y paz, agradeciendo el servicio de los que nos ayudan. Que no olvidemos que nuestra vida es avanzar por el camino de Jesucristo, amando y sirviendo desde la pobreza. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Este mes rezamos en la intención del Papa Francisco por todas las personas que trabajan y viven del mar, entre ellas los marineros y los pescadores con sus familias.
El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo!
Y la Bendición del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo Resp. de Misiones CEB

