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«Dos caminos a la misma meta: del servidor o de la esposa»

Homilía 17 de agosto 2020, lunes de la vigésima semana durante el año litúrgico, proclamamos el Evangelio según san Mateo 19, 16 – 22. Gloria a ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

DOS CAMINOS A LA MISMA META: DEL SERVIDOR O DE LA ESPOSA
Queridos oyentes, queda claro que hay una sola meta: la SANTIDAD, contemplar para siempre el rostro de Dios, gozar de su presencia y participa de su gloria. A esta meta hay diferentes caminos. El uno es el camino de los mandamientos. “Si quieres entrar en la vida eterna, cumple los mandamientos”. Estos marcan lo indispensable. Es el camino del SERVIDOR. Los diez mandamientos son como el indicador de camino. Con la respuesta de Jesús llegan a ser la Ley fundamental de la Nueva Alianza. En fin son la codificación de la ley natural que cada persona la tiene inscrita en su corazón y por eso debe cumplirla. San Juan Crisóstomo explica: Dios quiere conducir a todos los hombres a la perfección, pero no todos tienen la buena voluntad de colaborar con Él. A pesar de eso san Juan Crisóstomo cree en la fuerza de la voluntad humana; según él, para llegar a la perfección con la ayuda de Dios, “basta querer”. Es cosa seria porque está en juego la vida o la muerte. Quien se pierde de éste camino del SERVIDOR será fácil presa del “león rugiente que ronda buscando a quien devorar” (1Pedro 5,9; Completas del día martes).

El otro camino es el del amigo, mejor el camino de la ESPOSA o camino del AMOR. Jesús como esposo de todas las almas invita al joven rico a éste camino. La esposa que se siente amado por su esposo se entrega a él sin reserva para responder al amor recibido. No cuenta, aguanta, sufre y gime y a la vez goza de la seguridad de amor de su amado. El divino Maestro nos manifiesta en Juan 14, 23 su deseo de morar en nosotros. La misma esencia de Dios, el amor, atrae al Señor hacia su criatura y es un amor fuerte como la muerte, que las aguas torrenciales no pueden extinguir (Cantar 8,6-7). Jesús revela en que consiste su amor al Padre: “Yo hago siempre lo que a Él le agrada” (Juan 8, 29). El alma que desee vivir el camino esponsal en intimidad con Dios debe cumplir esta norma de conducta. El beneplácito divino tendrá que ser su alimento, su pan de cada día. El alma debe dejarse inmolar siguiendo el plan de la voluntad de Dios que es amor, a ejemplo de Jesús. En caso del joven rico vender todo.

Muchos santos andaban por ese camino. Entre ellos Santa Beatriz de Silva, fundadora de las religiosas Concepcionistas, dama de la reina. Dejó todo por amor a Jesús.

Este mes rezamos en la intención del Papa Francisco por todas las personas que trabajan y viven del mar, entre ellas los marineros y los pescadores con sus familias.

El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo!
Y la Bendición del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo Resp. de Misiones CEB

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