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¿O es tu ojo malo, porque yo soy bueno?

Homilía 19 de agosto 2020, miércoles de la vigésima semana durante el año litúrgico, proclamamos el Evangelio según san Mateo 19, 30 – 20, 16 Gloria a ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

¿O ES TU OJO MALO, PORQUE YO SOY BUENO?
La parábola de los trabajadores en la viña muestra la libertad soberana de Dios. Y Dios usa su libertad soberana para hacer el bien.
Esta parábola de los trabajadores en la viña está tomada de la vida real, como la mayoría de las parábolas. Conocemos la situación de hombres que están buscando trabajo para ganarse la vida para sí y su familia. El dueño sale a diferentes horas para contratar más trabajadores, pero sueña raro que a la última hora contrate obreros. Solo con los primeros hombres se concierta el jornal; de los otros sólo se dice que recibirá lo justo. El pago al finalizar el trabajo nos indica el objeto de la parábola. Tiene que comenzar con los últimos para que los primeros vean como se paga a los últimos. Se advierte la indignación de ellos y también nuestro asombro. Humanamente es muy comprensible que estén murmurando y esperando de cobrar más. Sin embargo todos reciben el mismo pago. En la respuesta del Dueño se trata de aclarar que actúa con justicia porque paga lo convenido. El ojo malo revela una mala manera de pensar por envidia o rivalidad.

Pero la parte importante de la respuesta es “porque yo soy bueno”. El Dueño no procede por un capricho o por injusticia, sino por bondad sobre humana. La parábola retrata de modo elocuente la situación de una comunidad judía que se abre a los paganos. Para varios era difícil aceptar que quienes se iban integrando tuvieran la misma condición y los mismos derechos de los que, habiendo heredado las promesas, pertenecían desde el inicio a la comunidad. Lo más desconcertante es que el propietario no solo ofrece la misma paga a todos, sino que comienza por los últimos y finaliza con los primeros (20,8). La llegada del Reino revoluciona los conceptos y sistemas humanos y crea un nuevo sistema de valores. Aunque las promesas se mantienen, también son rebasadas por la soberana bondad del Dueño de la viña, quien recibe a todos, incluyendo a los pecadores, los últimos en la lógica humana, pero los primeros en la preocupación de Dios.

San Juan EUDES, fundador del “Instituto de Nuestra Señora de la Caridad” para la regeneración de las prostitutas, y luego la “Congregación de Jesús y María”, que se consagraría a la dirección de los seminarios. Para él, la clave de la Evangelización de los campos, de la asistencia de los pobres y la recuperación de las almas pecadoras, se hallaba en sacerdotes fervorosos y doctos para anunciar por medio de la palabra y el ejemplo de su vida “las insondables riquezas del misterio de Cristo” (Oración colecta de la Misa). Murió 1680 a la edad de 79 años.
Este mes rezamos en la intención del Papa Francisco por todas las personas que trabajan y viven del mar, entre ellas los marineros y los pescadores con sus familias.

El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo Resp. de Misiones CEB

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