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«Dios ha suscitado en su pueblo un gran número de profetas y los ha enviado como sus portavoces»

Homilía 26 de agosto 2020, miércoles de la semana 21 durante el año litúrgico, proclamamos el Evangelio según san Mateo 23, 27 – 32. Gloria a ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

LO IMPORTANTE DE LA LEY: EL DERECHO, LA COMPASIÓN, Y LA SINCERIDAD
La conminación que acabamos de escuchar en el Evangelio de hoy, queridos oyentes, está orientada en el mismo sentido que en la perícopa de ayer: descubrir la discrepancia entra la realidad y la apariencia. De nuevo se ilustra el pensamiento con una comparación de intenso contraste. Los sepulcros en Tierra Santa tenían que ser blanqueadas, para que nadie les tocase y viniera a contraer una impureza según sus prescripciones rituales. Podían estar adornados y tener muy buen aspecto, pero todos sabían de su contenido. Jesús les muestra el espejo: así son ustedes. El aspecto les vale más que el contenido. La apariencia de la justicia engaña ocultando la maldad que hay en ustedes.

Jesús habla duro al decir la maldad reina en los que tienen que administrar la Ley. Es porque no han reconocido lo que importa en la Ley. Mediante un sin número de ocupaciones externas se han exonerado de las grandes reclamaciones del derecho, de la misericordia y de la fidelidad (23,23). Esta maldad también queda reprobada en la sentencia del juez: “¡Aléjense de mí, ustedes que hacen el mal!” (Mateo 7, 23). Tan profundamente se puede alejarse de la voluntad de Dios, si se procura cumplir según la letra y no según el espíritu.

Dios ha suscitado en su pueblo un gran número de profetas y los ha enviado como sus portavoces. No fueron oídos, sino rechazados y ajusticiados. Los descendientes se glorían de los profetas, les erigen sepulcros suntuosos, tumbas caras. Su corazón obstinado es que los hijos se parezcan a los padres. Los hijos se creen mejores, juiciosos y justos en comparación de sus padres y por eso son precisamente peores ciegos y obstinados. Así matan igual que sus padres a los profetas aunque espiritualmente. De nuevo se descubre la hipocresía con sentirse superiores que sus antepasados.

¡Qué espantoso engaño sobre la verdadera situación! ¿No hay también una ilusión semejante entre los cristianos que miran presuntuosamente los aspectos sombríos de la historia de la Iglesia, y les parece que son mejores que sus tatarabuelos? La crítica auténtica procede siempre del conocimiento de la propia culpa y del propio pecado.

Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars fundadora de la congregación religiosa de los ancianos desamparados, patrona de la ancianidad. Nuestra Santa de Bolivia, Nazaria Ignacia inició su vida religiosa en este instituto y oraba y trabajaba doce años con ellas. Cuidaba a los ancianos y mendigaba para mantenerlos.

Este mes rezamos en la intención del Papa Francisco por todas las personas que trabajan y viven del mar, entre ellas los marineros y los pescadores con sus familias.

El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo!
Y la Bendición del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo Resp. de Misiones CEB

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