«Soy misionero»: ¿Cómo realizamos misión en nuestras vidas y en nuestra catequesis?
Bolivia Misionera 01.09.2020.// Para desarrollar la misión que somos llamados como cristianos es importante saber bien qué es lo que se ha recibido. En el libro “con el corazón en ascuas”, Henri Nouwen establece una relación de la lectura bíblica de los discípulos de Emaús (Lc 24, 13-25) con la Eucaristía. El desarrollo del tema está divido en 5 partes las cuales considero importante desarrollar para interiorizar nuestra misión:
- Lamentar la pérdida: se refiere al momento en el que los discípulos no comprendían cómo Jesús, quien mostró ser el Mesías, había perdido la vida dejándolos solos. En estos tiempos de pandemia es importante tener empatía con las personas, lamentablemente nos encontramos en una situación donde se ve a muchas personas perder la vida, perder el trabajo, quizás hasta perder la Fe y la Esperanza, es importante tener empatía, sentir el dolor
en nuestras vidas y en las de los demás. - Puntos de vista: en el primero, nosotros ya hemos establecido una amistad e invitamos al prójimo a ser nuestro amigo, en el segundo, debemos saber que si no somos bienvenidos debemos seguir nuestro camino y rezar por todas aquellas personas que no quieren dar el paso de permitir que Jesús sea parte de sus vidas, de las Sagradas Escrituras a los demás para permitir que la Palabra de Dios entre en sus vidas y de muchos frutos, pienso que antes de comenzar a hablar con el prójimo es importante saber bien lo que se va a hablar y conocer la disposición que tiene el prójimo a escuchar lo que queremos compartir.
- Invitar al desconocido: cuando los discípulos sintieron que esa persona que los acompañó ya no era un extraño, ellos decidieron invitar a Jesús a su casa para comer juntos. Yo lo interpreto desde dos puntos de vista: en el primero, nosotros ya hemos establecido una amistad e invitamos al prójimo
a ser nuestro amigo, en el segundo, debemos saber que si no somos bienvenidos debemos seguir nuestro camino y rezar por todas aquellas personas que no quieren dar el paso de permitir que Jesús sea parte de sus vidas.
- Entrar en comunión: después de haber compartido el pan y vino con Jesús, finalmente lo reconocieron. Desde mi punto de vista, es muy gratificante el momento en el que Jesús entra a nuestras vidas trayendo alegría y esperanza, y más aún, cuando ves a otra persona experimentar lo mismo.
- Partir en misión: es el momento donde los discípulos regresaron por el mismo camino, pero esta vez con Jesús en sus corazones y mucha alegría. Los discípulos no se conformaron con ser felices ellos mismos, pues no creo que se pueda ser feliz viendo a tanta gente sufrir. Ése es el momento en el que inicia nuestra misión, cuando hemos interiorizado los anteriores pasos, los cuales hemos recibido y sentimos las ganas de transmitirlo a los demás.
Para mí salir en misión es repetir estos cinco pasos, primero en nuestro interior, iluminándonos con la Palabra de Dios y recibiendo a Jesús en
nuestras vidas trayendo la alegría con nosotros.
Luego, una vez “revestidos de Cristo” (Gálatas 3,27) debemos partir a dar a conocerlo a los demás, donde sea que vayamos. Para ello necesitamos una formación: asistiendo a misa, rezando, participando de actividades y cursos de la iglesia.
Si bien el primer lugar donde buscamos evangelizar es en la catequesis, es importante trabajar en diferentes etapas: en uno mismo, después
en la familia y finalmente en la comunidad. En nuestro grupo de amigos es bueno participar, aunque no siempre estemos de acuerdo
con todo lo que se hace, justamente ese es el momento donde ese grupo necesita a alguien que sea luz para ellos, que les impulse moralidad para no llegar a hacer cosas de las que se arrepientan, pues muchas veces tenemos la tentación de dejarlo ir porque no nos sentimos
cómodos. También nos encontramos muchas dificultades en la familia, donde sentimos que todos nuestros problemas se solucionarían con
dinero o si nos marchamos de casa, pero el llamado es a estar bien con uno mismo y luego ser esa fortaleza que necesita la familia para
salir adelante. En el trabajo o estudios somos llamados también, pues debemos hacer nuestros quehaceres a conciencia, sin hacer trampa
ni mentir, somos llamados a demostrar que sí hay personas que van a hacer siempre lo correcto, a que, el que parece ser el camino difícil, en realidad es el camino fácil, pues nos hace fuertes y eso nos ayuda a dar grandes pasos.
Cuando el director y protagonista de la película “Tierra de María” comentaba su experiencia de haber recibido testimonios de muchas personas, también mencionó que un sacerdote le dijo que con su película no iba a cambiar el mundo, ni siquiera lograr que una persona se convierta a la Fe y reciba a Dios en su vida. Son palabras bastante difíciles de escuchar, y debemos escucharlas, pues al momento de salir en misión podemos a llegar a sentir un gran fracaso, ver que nadie nos escucha y que todo lo que está sucediendo va mucho más allá de nuestros límites. Lo que debemos comprender es que no somos los autores de este proyecto de evangelización, nosotros somos instrumentos de Dios, debemos encomendaros siempre a Dios y aceptar su Voluntad que va mucho más allá de nuestra comprensión, debemos demostrar una auténtica Fe y entrega a Dios.
Quiero terminar de escribir compartiendo las palabras con el que el Papa Francisco nos invita en la exhortación apostólica “Christus
Vivit” (Cristo Vive) a realizar nuestra misión:
“Vive Cristo, esperanza nuestra, y Él es la más hermosa juventud de este mundo. Todo lo que Él toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena
de vida. Entonces, las primeras palabras que quiero dirigir a cada uno de los jóvenes cristianos son: ¡Él vive y te quiere vivo!”
Por: MATEO RODRIGO AVILA ZEBALLOS// PARROQUIA LA SANTA CRUZ// ARQUIDIÓCESIS DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA
Fuente: Revista Catequesis Bolivia

