#EvangelioDelDía: Bienaventurados los pobres ¡ay de ustedes, los ricos!
Homilía 9 de septiembre de 2020, miércoles de la semana 23 recordamos a San Pedro Claver y proclamamos el Evangelio según san Lucas 6, 20 – 26. Gloria a ti, Señor.
BIENAVENTURADOS LOS POBRES – ¡AY DE USTEDES, LOS RICOS!
Queridos oyentes, aunque se necesita en la «¡única Iglesia fundada por Jesucristo una organización, más importante es el Espíritu Santo quién como alma de la Iglesia lo guía, anima y entusiasma. Los versículos anteriores del Evangelio de hoy nos ubican. Cristo está en la cumbre de su predicación. Multitudes, hasta desde el extranjero, le siguen y escuchan. Él es el Hijo del hombre crecido entre el pueblo sencillo y sigue con él, pero a la vez está encima del pueblo por ser el Poderoso que tiene autoridad del cielo para liberar de los demonios y sanar toda clase de enfermedades. ”De Él salía una fuerza que los sanaba a todos” (v.19).
Su enseñanza y mensaje es de cambios revolucionarios: lo pequeño es engrandecido, lo débil recibe fuerza, lo impuro con solo tocar se vuelve puro, lo angosto se abre y pecado es perdonado; en otras palabras Jesús presenta todo un mundo nuevo: el Reino de Dios irrumpe en el reino de los hombres para acabar con el reino de los demonios. Jesús ya lo presenta en su victoria aunque recién se inicia con y por Él. Se cumple para cada persona en su muerte que es el paso de esta vida a la culminación. Jesús pasó este mismo camino: por la muerte a la vida eterna. Solamente mirando hasta los últimos días de la vida, las “postrimerías”: muerte, juicio, purgatorio, cielo o infierno, se puede entender el mensaje de Jesús.
“Dichosos los pobres y ¡ay de ustedes, los ricos!” No es tanto cuestión económica, social sino estilo de vida, pensar solo en uno mismo, una manera de instalarse en este mundo y querer asegurar acá la propia vida (16,19); estos ricos reciben ya el consuelo al tener bienes, vivir satisfechos, reír. Al no creer en la vida eterna, quedarán privados de los bienes del Reino instaurado por Jesús. El pobre no se deja cautivar del mundo y de la carne, sino confía en la promesa de Jesús y espera la recompensa en la casa del Padre.
Justo hoy tenemos un ejemplo de un hombre que desde joven dedicó toda su vida a glorificar a Dios en el servicio a los últimos de su época: San Pedro Claver, “esclavo de los esclavos negros para siempre”, así escribió con su sangre el lema de su vida. Nació 1580 en España, con 22 años ingresó a los Jesuitas, siguió su vocación misionera impulsado por otro santo: Alonso Rodríguez, el portero del colegio jesuítico. 1616 fue ordenado sacerdote en Cartagena, Colombia, puerto negrero, donde se dedicó toda su vida a los peores pobres: los esclavos negros.
Recemos también con Papa Francisco para que los recursos del planeta no sean saqueados, sino que se compartan de manera justa y respetuosa.
Envía, Señor, tu Espíritu y todo será creado y renovarás la faz de la tierra.
Septiembre mes de la Biblia. Profundicemos el Evangelio, queridos oyentes, para saciarnos de la Palabra que da vida. Porque ustedes ya saben: El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo!
Y la Bendición del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo Resp. de Misiones CEB

