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#EvangelioDelDía: «La parábola del Buen Samaritano, ¿quién es mi prójimo?»

Homilía 5 de octubre de 2020, lunes de la semana durante el año litúrgico proclamamos el evangelio de San Lucas 10, 25 – 37. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

La parábola del BUEN SAMARITANO ¿QUIÉN ES MI PRÓJIMO?
El Evangelio de hoy es una de las páginas más bellas de toda literatura humana. El Buen Samaritano ha inspirado no solo a cristianos católicos, es un ejemplo de vida para todas las culturas y religiones. Es nuestro Señor Jesús mismo que se presenta en la persona del Buen Samaritano para mostrar en que consiste la verdadera religión o mejor el verdadero culto que Dios desea.

El pasaje tiene tres partes: 1) La pregunta de un maestro de la Ley ¿Quién es mi prójimo?, 2) la parábola de Jesús del “Buen Samaritano”, y 3) la conclusión práctica: ¡Vete y haz tú lo mismo!

Vamos profundizar las tres partes. 1) El maestro de la Ley que interroga a Jesús sabe que en los dos mandamientos del amor a Dios y al prójimo se resume toda la Ley o Torá de Moisés, y que el cumplimiento de ambos mandamientos otorga la vida eterna si se realiza de corazón. Pero el escriturista tiene una inquietud con el significado del término “prójimo”. El Antiguo Testamento enseña que el prójimo es el Israelita, diferente del extranjero, que vive en otras naciones, y también es el forastero que ha venido a vivir al territorio de Israel sobre todo si había recibido la fe y la circuncisión de la Ley. Los fariseos excluyeron sin embargo a los pobres que ignoraban la Ley. Al maestro le interesa donde está el límite para definir hasta donde debe ayudar. Mientras el amor verdadero, que es lo íntimo de Dios, no conoce fronteras, es sin límite hasta la locura de la cruz.

2) Jesús responde a la pregunta del maestro de la Ley con la parábola del Buen Samaritano. Con esta hermosa enseñanza Nuestro Señor Jesucristo da un nuevo sentido al término “prójimo”: ante cualquier persona sea cual sea su origen y condición que se encuentra en necesitad, el prójimo es quien se acerca a esta para ofrecerle ayuda. Eso es todo lo contrario a lo que hacen el sacerdote y levita, que, por no contraer impureza para el culto, dan un rodeo y se alejan del hombre medio muerto. Entre paréntesis: San Lucas construye una palabra única en el griego “antiparelthen” para describir ese rodeo. Y eso que los servidores de Dios no van al culto en el Templo en Jerusalén sino vienen de ahí. El prójimo es aquel al cual yo descubro necesitado y a quien acompaño para cuidar su vida, aunque pierda tiempo, bienes…

3) Jesús no entra en un discurso teorético sino da una solución práctica y desafiante: ¡Vete y haz tú lo mismo!
Recemos con nuestro Papa Francisco por la evangelización para que en virtud del bautismo los fieles laicos, en especial las mujeres, participen en la Misión de la Iglesia. Ayer, primer domingo de octubre, el Papa invitó rezar el Santo Rosario este mes dedicado a esta meditación.
El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo Resp. de Misiones CEB

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