#EvangelioDelDía: «Cuando ustedes oren, digan PADRE»
Homilía 7 de octubre de 2020, celebramos la fiesta de Nuestra Señora del Rosario y proclamamos el Evangelio según San Lucas 11, 1-4. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
CUANDO USTEDES OREN, DIGAN: PADRE
Esta conmemoración fue instituido por el papa Pío V en el día aniversario de la victoria obtenido por los cristianos en la batalla naval de Lepanto 1571, victoria atribuida a Dios por intercesión de la Madre de Dios, invocados por la oración del Rosario. La celebración de este día y de todo el mes de octubre es una invitación para todos a meditar los misterios de Cristo, en compañía de la Virgen María, que estuvo asociada de un modo especialísimo a la encarnación, la vida pública, la pasión y la gloria del Hijo de Dios.
El rezo del Rosario comienza con el CREDO, un resumen de nuestra fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo según la Sagrada Escritura. Cada oración está confirmada con una cita bíblica. Sigue la oración que Cristo nos enseñó por medio de los apóstoles y que está en el evangelio de Mateo y de Lucas, el PADRE NUESTRO. Jesús lo enseñó a pedido de sus discípulos. La Oración inicia muy familiar con ABBÁ, Padre, en arameo. Ningún judío piadoso se hubiera atrevido a dirigirse así al Omnipotente. Ese trato tan cariñoso y confidencial ilumina la relación de Jesús con su Padre a la que nos hace participar. Con la oración del Señor inicia la meditación de cada misterio. Eso nos indica que la meditación del Santo Rosario es para alabar, bendecir y dar gracias al Padre Omnipotente por todo lo que ha realizado por su Hijo y en el Espíritu Santo por nosotros. Seguidamente se medita un misterio repitiendo el AVE MARÍA, el saludo de Dios Padre por medio del ángel a la Virgen María. Es por las Palabras de Dios en el evangelio que rezamos que el Rosario tiene tanto poder.
El Rosario se caracteriza por cuatro aspectos esenciales: 1) El Rosario es una oración bíblica. 2) El Rosario hace recuerdo de los momentos esenciales de la historia de nuestra salvación. 3) El Rosario tiene su centro en Cristo: Se nombra siempre a Jesús y se medita su vida. 4) El Rosario tiene carácter de meditación por la repetición como en religiones asiáticas pero con un contenido histórico.
Los misterios gozosos nos trae a la memoria la niñez del Hijo de Dios. Los misterios luminosos nos invitan reflexionar sobre la vida pública de Jesús. Los misterios dolorosos nos hacen revivir la pasión de Cristo. Y en los misterios gloriosos alabamos a Dios por su triunfo sobre la muerte que abre el cielo para los que pertenecemos a la Iglesia, representada por la Virgen María que va por delante.
Recemos con nuestro Papa Francisco por la evangelización para que en virtud del bautismo los fieles laicos, en especial las mujeres, participen en la Misión de la Iglesia.
El primer domingo de octubre, el Papa invitó rezar el Santo Rosario en este mes dedicado a esta meditación tan fundamental para nuestra vida con Dios y nuestra actividad en bien del prójimo.
El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.

