#EvangelioDelDía: «Lo que has acumulado, ¿de quien será?»
Homilía 19 de octubre de 2020, lunes de la semana 29 durante el año litúrgico proclamamos el Evangelio de San Lucas 12, 13 – 21. Gloria a ti, Señor.
LO QUE HAS ACUMULADO, ¿DE QUIEN SERA?
La persona humana aunque sea discípulo de Cristo sigue siendo humana y por su naturaleza se preocupa por tener propiedad. Por eso es muy importante de tener una relación libre e independiente de los bienes materiales. Jesús no acepta de ser “juez o árbitro” entre la gente, advierte de la codicia y muestra en una parábola como se puede asegurar la vida.
El derecho sucesorio judío está reglamentado en la Ley de Moisés. El primogénito hereda el terreno y dos tercios del capital (Deuteronómio21, 17). El hombre que pide ayuda del Señor parece ser un hermano menor a quién su hermano mayor no le quiere compartir nada. En ese caso se buscaba un maestro de la Ley como árbitro. A Jesús lo toman como un maestro sincero que enseña y actúa con poder por eso lo busca el hombre que quedaba sin herencia. Siempre cuando la gente se acercaba a Jesús en sus necesidades del cuerpo y del alma encontraban ayuda y solución. Esta vez Jesús no puede actuar porque tiene otra misión encargado por su Padre Dios: llamar “a los pecadores para que hagan penitencia” (5,32), “buscar y salvar lo que estaba perdido” (19,10), “dar su vida en rescate por los muchos” (Marcos 10,45) y “para que tengan vida, y vida en abundancia” (Juan 10,10).
El deseo de aumentar las posesiones trae consigo el peligro de contagiarse de la codicia. El deseo querer tener más y más y nunca estar contento. Peor, cuando una persona pone su confianza y seguridad en los bienes que posee y se olvida de Dios. Jesús ilustrar este peligro con la parábola de “un hombre rico cuyo campo produjo una gran cosecha”. Con esa entrada piensa que ya está arreglada su vida “para muchos años”. En un monólogo revela el ideal de su vida: descansar, comer, beber, en una palabra disfrutar todo para sí mismo. Ni una palabra de preocupación para los pobres, sus trabajadores o su familia, ni tampoco habla de Dios para agradecer la extraordinaria cosecha. Esta planificación se parece a las que hacía mucha gente antes de la pandemia: todo está a nuestro alcance ya no necesitamos de Dios. Jesús califica este actuar con la palabra “¡Necio!”. Necio es la persona que no cuenta con la presencia del Creador y Señor de la vida. El Salmo 14,1 reza: “Dios no existe, piensa el necio en su interior”. De nuestros mayores hemos aprendido una enseñanza de la Sagrada Escritura que dice a cada plan “Si Dios quiere”. La vida no está en nuestras manos pero sí en manos de Dios nuestro Padre. Al hombre rico le tocó la misma noche entregar su vida y rendir cuentas. Por eso Jesús aconseja de acumular riquezas para Dios. Eso es usar los bienes en favor de los pobres y del culto digno para Dios.
Estamos celebrando el mes de la MISIÓN. La Misión vive de la Oración, de la limosna y de ofrecer a Dios los dolores, penas, sufrimientos y tristezas. Recemos el SANTO ROSARIO para nuestra patria Bolivia y pediremos al Espíritu Santo y con nuestro Papa Francisco oremos por la MISIÓN para que en virtud del bautismo los fieles laicos, en especial las mujeres, participen en la Misión de la Iglesia. Les invito, queridos oyentes, a meditar el Evangelio según San Lucas, cuya fiesta era ayer, para saciarse de la Palabra que da vida. Porque: El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo Resp. de Misiones CEB

