#EvangelioDelDía: ¡Estén preparados!
Homilía 20 de octubre de 2020, martes de la semana 29 durante el año litúrgico proclamamos el Evangelio de San Lucas 12, 35 – 38. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
¡ESTÉN PREPARADOS!
La despreocupación por los bienes materiales no responde a una opción filosófica, sino que es consecuencia de la aceptación agradecida del Reino, don de Dios (v.32), y condición para vivir de manera plena la esperanza en la venida del Señor o parusía (v. 35ss). Este período de espera no es un tiempo de inactividad o pasividad. Jesús lo compara con el tiempo en que los servidores deben cumplir la tarea que se les ha asignado. Mientras tanto el discípulo ruega como los primeros cristianos “¡Maranathá!”, “¡Ven, Señor Jesús!”. El tiempo entre el trabajo de Jesús histórico para nuestra salvación acá en la Tierra Santa y el retorno glorioso de Cristo Resucitado al final de la historia es el tiempo de la Iglesia y en la que actúa el Espíritu Santo. Recordamos con gratitud y admiración la obra de Jesús de Nazaret y esperamos con anhelo su venida triunfal con todos los ángeles del cielo.
Los discípulos de Jesús deben estar preparados, despiertos y atentos para la parusía del Señor. “En cuanto a ese día y a la hora, nadie sabe nada, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sino solo el Padre” (Marcos 13, 32). Con la parábola del Señor que vuelve de unas bodas y a quién sus servidores le esperan listos a “servir y con las lámparas encendidas” Jesús nos enseña cómo debemos estar listos. “La ropa ceñida” nos hace pensar en el vestido largo que llevaban y para poder caminar debe estar ajustado con un cinturón. En la carta a los Efesios nos explica San Pablo que eso se refiere a la VERDAD. La mentira nos hace tropezar como un vestido demasiado largo. Las “lámparas encendidas” son símbolo de la vida y de la muerte. La luz nos trae la vida y es el primer elemento en la creación y para iluminar tiene que consumirse. Me hace recuerdo del Cirio Pascual, representación de Cristo resucitado quién por AMOR por nosotros entregó su vida por nosotros para darnos LUZ y VIDA. En resumen: El AMOR en persona, el ESPÍRITU SANTO nos transforme en “honestos e intachables hasta el Día de Cristo, colmados de los frutos del don divino que los hace justos para gloria y alabanza de Dios, gracias a Jesucristo” (Filipenses 1, 10-11).
Y luego viene la sorpresa: El Señor sirve y el servidor es servido. Eso es la consecuencia de la vigilancia. Por nuestro amor y fidelidad recibimos el premio. Se conviertan las relaciones porque el mismo Señor se pondrá a servir a sus servidores fieles haciéndoles sentar a la mesa y atendiéndoles personalmente. Nos damos cuenta que eso se cumple y realiza anticipadamente cada día en la celebración de la Santa Eucaristía.
Estamos celebrando el mes de la MISIÓN. La Misión vive de la Oración, de la limosna y de ofrecer a Dios los dolores, penas, sufrimientos y tristezas. Recemos el SANTO ROSARIO para nuestra patria Bolivia y pediremos al Espíritu Santo y con nuestro Papa Francisco oremos por la MISIÓN para que en virtud del bautismo los fieles laicos, en especial las mujeres, participen en la Misión de la Iglesia.
Les invito, queridos oyentes, a meditar el Evangelio según San Lucas, cuya fiesta era anteayer, para saciarse de la Palabra que da vida. Porque: El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de de Sucre
Obispo Resp. de Misiones CEB

