#EvangelioDelDía: «El Reino de Dios se parece a un grano que crece y se hace un arbusto»
Homilía 27 de octubre de 2020, martes de la semana 30 durante el año litúrgico proclamamos el Evangelio según San Lucas 13, 18 – 21. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
EL REINO DE DIOS SE PARECE A UN GRANO QUE CRECE, Y SE HACE UN ARBUSTO
Queridos oyentes, Nuestro Señor Jesucristo quiere mostrar que el Reino de Dios comienza muy pequeño pero sigue creciendo hasta hacerse grande. Sale a la vista el contraste entre el inicio insignificante y el final grandioso. La semilla de lo que llama el evangelio no es propiamente de la mostaza que conocemos hoy. En Tierra Santa muestran una planta que tenemos también en Bolivia con nombre quechua Q´ARALLANTA. Crece al borde de las carreteras. Tiene una semilla de lo más pequeña como polvito. Sus hojas son medicinales y su flor es amarilla. En alguna parte he visto el nido de pajaritos en la planta crecida como arbolito. Algo parecido pasa con la levadura para hacer pan. Un poquito basta para fermentar una buena cantidad de masa.
El Reino de Dios se inició con Jesús. Él lo anuncia, lo trae y lo trasmite a sus apóstoles quienes de igual manera lo predican de palabra y de milagros que realicen en nombre de Jesús. Igual como el Señor Jesús comprobó su presencia realizando los signos mesiánicos anunciado por los profetas en el Antiguo Testamento: la sanación de enfermedades de toda clase y la expulsión de demonios. Al otro lado la presencia del Reino no es tan claramente presente para poder decir: “Aquí está”. Solamente los que se abren para la sabiduría de Dios lo pueden reconocer. Otros que no creen están dudando hasta rechazando el Reino de Dios en la persona de Jesús de Nazaret. Aquel entonces o estos días al incendiar unos templos de la Iglesia en Chile. Digo “templos” porque la Iglesia sigue trabajando y ayudando a los enfermos, pobres y marginados como siempre. Para reconocer la presencia del Reino nos ayuda la fe y confianza en Jesús. Los primeros en ser introducidos en este misterio eran los apóstoles y discípulos. Días después de la Asunción del Señor la comunidad de los primeros cristianos contó con apenas 120 personas (Hechos 1,15). Hoy los cristianos católicos somos mil trescientos millones. Con los otros cristianos contamos dos mil cuatrocientos millones. Entre la población mundial que está encima de los siete mil setecientos millones no llegamos a la tercera parte. Como los apóstoles también nosotros debemos orar para que venga el Reino de Dios en su plenitud.
En resumen: Jesús inició el último tiempo de SALVACIÓN y el Reino de Dios. Aunque parecía insignificante al final llegará con todo su esplendor y majestad. La parábola no mira solamente al inicio y al fin sino también al tiempo intermedio: el CRECIMIENTO del grano y la FERMENTACIÓN de toda la masa por la levadura. Nadie puede impedir este crecimiento o la fermentación. El Reino de Dios se inauguró ya aunque no ha llegado a su cumplimiento. Se percibe la obra del Espíritu Santo por varones y mujeres santos a nuestro lado.
Estamos en el mes de la Misión. Y la Misión vive de la oración. Así les invito a rezar con todo el corazón el Rosario con nuestro Papa Francisco para que en virtud del bautismo los fieles laicos, en especial las mujeres, participen en la Misión de la Iglesia para que venga el Reino de Dios. Oremos también por Bolivia y pidamos un nuevo corazón por el Espíritu Santo. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo Resp. de Misiones CEB

