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Mons. Roger Aubry, testigo fiel y misionero por siempre

Bolivia Misionera 29.10.2020. La Cartilla de Animación Domingo Mundial de las Misiones 2020, en este mes de octubre te presenta el testimonio del Obispo Misionero Mons. Roger Aubry, una vida misionera que sin duda es inspiración y aliento en este camino misionero.

“¿Acaso no ha llegado la hora de que la Iglesia latinoamericana asuma una responsabilidad misionera más activa y más visible en el mundo?”

Una vida, un testimonio, una vocación traducida en misión

En contexto eclesial de Bolivia, la historia dirá cuál ha sido el mayor aporte de Mons. Roger Aubry: su abnegada labor, como Vicario Apostólico en la selva amazónica en el Vicariato de Reyes, o sus esfuerzos para infundir un espíritu evangelizador en los planes y acciones de la Conferencia Episcopal Boliviana: Ambas son fuente de su entrega sin límites al Señor.

Nació en Suiza en 1923 en una familia de profunda tradición católica. De chico no pensaba ser sacerdote, hasta que las palabras de un misionero despertaron su conciencia a ser llamado a ese ministerio. Formado en un noviciado y seminario en Francia durante la ocupación nazi de ese país, consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, experimentó el hambre, condiciones de extrema dureza -una experiencia que le enseñó a sentir una auténtica solidaridad con los pobres y oprimidos. En una oportunidad él y sus colegas en el seminario apenas escaparon de ser ejecutados por las tropas alemanas.

Pasó los primeros años como sacerdote recorriendo más de medio millón de kilómetros en su Volswagen “peta” (más bien tres vehículos de ese modelo) predicando misiones populares a los cristianos y descristianizados en Francia y Suiza -lo que le inspiró una preocupación especial por la evangelización de nuevas situaciones misioneras. Todavía joven fue nombrado Secretario de Planificación Pastoral a nivel nacional en Suiza, cargo en que impulsó una renovación de los métodos misionales y propuso una “pastoral de conjunto”.

En 1964 fue electo Superior de la Provincia Helvética de los Redentoristas. En ese cargo visitó las misiones de su Congregación en Reyes, recorriendo el Vicariato a pie, en caballo, en canoa y todo otro medio de transporte. Valorando los aportes de las ciencias sociales, encargó al Centro IBEAS de los dominicos en La Paz un estudio científico de la situación humana y religiosa de ese Vicariato. El 11 de diciembre de 1970 fue nombrado por el Papa Pablo VI Administrador Apostólico de Reyes, sirviendo también como Secretario para la Pastoral de la Conferencia Episcopal Boliviana. El 14 de junio de 1973, fue nombrado Vicario Apostólico, siendo ordenado obispo el 16 de septiembre. (Palabras del R.P. Dr. Juan Gorski, M.M, el 25 de mayo del 2000, J Aula Magna de la UCB- Cochabamba en la ocasión de la colación del grado “Doctor Honoris Causa”).

Fe traducida en mensaje

Dentro su exquisito hablar y su pasión por la misión, Mons. Roger Aubry compartió su experiencia misionera en todo tiempo y lugar donde se encontraba. Su mirada penetraba toda experiencia de vida eclesial y humana, lo contemplaba todo a la luz del evangelio. A continuación presentamos algunos pensamientos o acotaciones que Él compartió desde la experiencia misma de la Iglesia.

Qué es un Congreso Misionero

“Un Congreso no es una sesión de estudios. No es un curso. No es una planificación pastoral o misionera. Un Congreso es un conjunto de personas en marcha misionera, con compromisos concretos en sus respectivas Iglesias locales. Son personas que se encuentran para compartir experiencias misioneras, muy variadas y cargadas de vida. Son personas que celebran su fe, con expresiones festivas. El resultado más importante, difícil de ser percibido y expresado en toda su riqueza, es quizá la gracia del encuentro, del compartir y celebrar la fe en común” (Mons. Roger Aubry, En el gozo del Espíritu, pag.7)

La Misión Ad Gentes

“La misión Ad Gentes es vital para las Iglesias de América Latina. De no hacerlo así, nunca madurarían, se quedarían sin dinamismo, se enfermarían, seguirán siendo dependientes” (cfr. Ibid, pag. 8)

Misión de la Iglesia Local

“Cada Iglesia local, o cada diócesis, es la base de la actividad misionera de la Iglesia. La Iglesia local es la encargada de la misión universal. Ha de fortalecer su dinamismo misionero y en consecuencia enviar misioneros a otras Iglesias, como sus mejores frutos” (cfr. Ibid, pag. 9)

La Pobreza, verdadero rostro de la misión

La pobreza que afecta a nuestras Iglesias no es un obstáculo a la misión, sino una gracia y una gran riqueza. La misión de pobre a pobre es el verdadero rostro de la misión. Su dinamismo lo encuentra en el Evangelio de las bienaventuranzas, y no en el poder económico, político o cultural” (cfr. Ibid, pag. 9)

Recuerdo las palabras de Mons. Aubry en el contexto de Puebla: “lo importante no es ser creativo y original en la teología o en la acción apostólica; ‘lo que se pide al servidor es que sea encontrado fiel’ ” (ver 1 Cor 4,2). Es la norma que ha guiado su vida y su obra evangelizadora. Fidelidad a la Palabra de Dios y fidelidad al hombre. (P. Juan Gorski, M.M.,Miss. D.)

Primer pronunciamiento claro y decisivo del Episcopado de América sobre su responsabilidad misionera universal, el
número 368 de Puebla, redactado por Aubry como relator de su Comisión sobre la “Evangelización, su dimensión universal y criterios”: “Finalmente, ha llegado para América Latina la hora de intensificar los servicios mutuos entre Iglesias particulares y de proyectarse más allá de sus propias fronteras, “ad gentes”. Es verdad que nosotros mismos necesitamos misioneros. Pero debemos dar desde nuestra pobreza. Por otra parte, nuestras Iglesias pueden ofrecer algo original e importante: su sentido de la salvación y de la liberación, la riqueza de su religiosidad popular, la experiencia de las Comunidades Eclesiales de Base, la floración de sus ministerios, su esperanza y la alegría de su fe. Hemos realizado ya esfuerzos misioneros que pueden profundizarse y deben extenderse”.

Su experiencia misionera en palabras suyas

Nunca estamos aislados en un servicio pastoral. Estamos en la Iglesia, y en el mundo de los hombres. Es siempre la Iglesia la que evangeliza el mundo.

Lo que más me ayudó en mi servicio pastoral en el Vicariato de Reyes fue mi participación en el CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano) y en la Conferencia Episcopal de Bolivia. Tomando estas dimensiones, se ve mejor lo local y se lo ubica en un conjunto más amplio.

Cuando me sentí responsable del Vicariato de Reyes y de su evangelización, mi impresión fue la siguiente: “Si, dentro de algunos años, me siento encerrado en estas selvas y pampas, cortado del movimiento de la Iglesia y de la vida del mundo, me voy a perder. Que el Señor me ayude a encontrar las ondas” (Mons. Roger Aubry, Vicariato Apostólico de Reyes, Cap. 1 En las ondas del Espíritu, pag.312)

Fe que resplandece en el tiempo

Esta toma de conciencia del Episcopado, tan importante en la historia de la evangelización, se debe tanto a las persuasiones teológicas sólidas, a los conocimientos acertados de las diversas situaciones socio-culturales de los grupos humanos evangelizados y al dinamismo de espíritu irresistible de Mons. Aubry.

Una opción estratégica en la presidencia fue la concientización de los obispos sobre su responsabilidad misionera en y desde el continente. En 1975 pocas Conferencias Episcopales tenían una Comisión de Misiones. En 1979 todas las tenían. Insinuó a estas Comisiones el deber de entrar en contacto con los focos de acción misionera en el interior de sus países (y no dejarlo directamente al DEMIS, Departamento de Misiones del CELAM) y de animar a sus hermanos obispos sobre su deber de ser misioneros. En Puebla, uno de cada veinte obispos del continente había sido alcanzado y concientizado directamente por el DEMIS.

Motivó a los obispos de América Latina sobre la exigencia de una “evangelización específica” de cada grupo cultural. El que insistió en esto en la Comisión Episcopal del DEMIS fue Mons. Henrique Froelich, obispo misionero en el Mato Grosso. Observaba que el resultado de una “pastoral general” es que el Evangelio no llegue a ningún grupo humano en particular. Desde 1968 el DEMIS comenzó a identificar “situaciones misioneras” en el continente, comenzando con grupos de antiguas culturas apenas evangelizadas, particularmente los indígenas y afroamericanos. Constituyen las situaciones misioneras “permanentes” descritas claramente en el n. 365 de Puebla, redactado por Mons. Aubry.

Desde 1975 Mons. Aubry buscó establecer nuevos contactos operativos con las Obras Misionales Pontificias para impulsar juntos en América Latina una orientación de la Iglesia hacia la dimensión universal de la misión. Antes de haber sido influenciado por Mons. Aubry, varios de estos mantenían un sentido exclusivista preconciliar para motivar la misión. En el primer encuentro con los Directores de las OMP en Sao Paulo en 1976, Aubry no sólo les recordó algunos aspectos fundamentales de la misionología del Ad Gentes, sino también expresó una intuición original. Llamó la atención sobre la necesidad de aplicar a nuestro continente una afirmación antes ignorada del
Decreto misionero:

“Por otra parte, los grupos humanos en medio de los cuales vive la Iglesia, con frecuencia, por diversas razones, se transforman totalmente, de modo que pueden crearse situaciones por completo nuevas. Debe entonces la Iglesia examinar si dichas situaciones requieren de nuevo su acción misionera…. “ (AG 6, f).

Mons. Aubry se entregó totalmente a la evangelización de los diversos grupos culturales de su Vicariato, formando comunidades eclesiales en las bases y suscitando una variedad de ministerios. Nunca usó el pretexto de que tenía otras responsabilidades importantes al nivel nacional o internacional para no entregarse plenamente a su Iglesia local.

Parece que llegamos a una Hora histórica para la Iglesia en Bolivia:

“la hora de tomar en sus manos su propio futuro,
con su originalidad y sus fuerzas propias;
y, conjuntamente, la Hora de abrirse
a la misión universal de la Iglesia”.

Mons. Roger Aubry, Obispo emérito del Vicariato Apostólico de Reyes. Su muerte tuvo lugar la mañana del miércoles 17 de febrero de 2010 en Cochabamba, a causa de un paro cardiaco. Mons. Roger Emile Aubry, redentorista (C.SS.R.), nació el 11 de abril de 1923 en Montfaucon, diócesis de Basilea, Suiza. Fue ordenado sacerdote el 24 de febrero de 1949 y Obispo el 16 de septiembre de 1973. Nombrado Administrador Apostólico del Vicariato de Reyes el 11 de diciembre de 1970, fue nombrado Obispo titular de Arena y Vicario Apostólico de Reyes el 14 junio de 1973. Sus dimisiones fueron aceptadas el 1º de mayo de 1999.

“Sin lugar a duda es una gran pérdida para la Iglesia Boliviana y Latinoamericana, se leyó en el comunicado de la Conferencia Episcopal-. Su pasión por el anuncio del Evangelio y su espíritu misionero han marcado, sin duda alguna, a todos aquellos que lo conocieron o que pudieron leer alguno de sus escritos”

Un comentario en «Mons. Roger Aubry, testigo fiel y misionero por siempre»

  • Recordar es vivifr. Tomar ete valioso aporte de Monseñor Roger Aubry, es remontarnos a los inicios serios, concisos y profundos de lo que significa aninciar el evangelio desde el Carisma Misionero. A él cuanto le debemos por sus aportes en la Misionologia. Dios le pague y lo bendiga.

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