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#EvangelioDelDía: «Los Hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz»

Homilía 6 de noviembre de 2020, viernes de la semana 31 durante el año litúrgico proclamamos el Evangelio según San Lucas 16, 1 – 8. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

LOS HIJOS DE ESTE MUNDO SON MÁS ASTUTOS CON SU GENTE QUE LOS HIJOS DE LA LUZ
Queridos oyentes, todo el capítulo 16 trata de la enseñanza de Jesús acerca del uso adecuado de los bienes de este mundo. La parábola del administrador astuto que acabamos de escuchar escandaliza a cuantos cristianos. Jesús no justifica que el administrador por dilapidar los bienes de su señor. Lo que quiere mostrar es la astucia con que éste aprovechó los bienes a su cargo para hacerse amigos. Cristo nos anima a nosotros, los hijos de la luz, usar los bienes que Dios ha puesto en nuestras manos para administrarlas para ganarnos amistades como lo hizo este administrador, hijo de éste mundo. Su astucia que le ayuda a salir del apuro al verse destituido de su cargo es el punto de comparación de esta parábola.

Las cosas materiales que poseemos se nos ha dado por la Divina Providencia y las tenemos que aprovechar bien tanto para nosotros como también para ayudar a los necesitados para que así en la hora de salir de este mundo y presentarnos ante el Señor Justo Juez encontremos amigos que nos ayudarán con su testimonio para ser recibido “En la casa del Padre y sus habitaciones”. Hoy en día exige el trabajador con todo derecho justicia y un sueldo digno. Y el que está en posibilidades puede y debe ayudar porque la riqueza es una obligación. Sin embargo no todo se puede arreglar con justicia. Jesús decía a Judas: “A los pobres los tienen siempre con ustedes”.

¿En qué consiste la fidelidad en la administración de nuestra vida, es decir de nuestra fuerza y salud, de nuestros bienes? Primero tomar consciencia que no son nuestros la vida y la salud ni lo que poseemos aunque lo hemos ganado con nuestro sudor y trabajo. Por eso no conviene preguntarse: ¿Qué me gusta y satisface a mí? Mejor es pensar y orar a Dios: ¿Señor, qué es lo que tú quieres de mí? O bien con la oración del Padre nuestro “hágase tú voluntad”. Si trata de actuar de esa manera entonces su vida será un culto a Dios. Y en la hora de la despedida de este mundo lo aceptarán en la “Casa del Padre” y recibirá para “administrar” los gozos, las gracias y riquezas de la vida eterna en la gloria.

Queridos oyentes, ustedes saben: SOLO HAY UNA DESGRACIA: NO LLEGAR A SER SANTO. Por eso les invito: Sigamos rezando el SANTO ROSARIO para pedir al Espíritu Santo un corazón nuevo y santo a ejemplo de San Carlos BORROMEO, un corazón sensible para los pobres; y pidamos con nuestro Papa Francisco en este mes de noviembre para que el progreso de la robótica y de la inteligencia artificial esté siempre al servicio de la humanidad. Pidamos a Dios también por nuestra patria BOLIVIA.

El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición del Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.

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