#EvangelioDelDía: El hijo del hombre ¿encontrará fe en la tierra?
14 de noviembre 2020, sábado de la semana 32 durante el año litúrgico proclamamos el Evangelio según San Lucas 18, 1 – 8. Gloria a ti, Señor.
EL HIJO DEL HOMBRE, ¿ENCONTRARÁ FE EN LA TIERRA?
Queridos oyentes, esta parábola inculca la eficacia de la oración perseverante en orden a la venida del Reino. El discípulo no puede dudar de la justicia de Dios; tras el tiempo de acá abajo en este mundo, que es el tiempo de la paciencia de Dios, llegará un día la hora del juicio. Jesús nos enseña que es necesario orar con insistencia (v.1; 21,36) y asegura que, con la oración constante, se obtiene de Dios lo que se pide (11,1-13: El Padrenuestro). Esta parábola de la viuda importuna y del juez que no teme a Dios ni a la gente se refiere en particular a la oración de los que piden justicia.
En el mundo hay muchas personas desamparadas que claman pidiendo justicia, como los pobres y perseguidos del libro de los Salmos (Salmos 22; 35; 55) y como la viuda de esta parábola, pero pareciera que no obtiene respuesta. Jesús afirma que si aquel juez injusto le hace justicia a la viuda debido a su insistencia, con mayor razón el Padre celestial escuchará los ruegos de los discípulos y les hará justicia cuanto antes (vv. 6-8; Salmo 34, 16-23). Pero tienen que ser perseverantes en la oración. Y para perseverar en ella es necesario tener fe. Por eso Jesús hace una pregunta que inquieta a sus discípulos: “¿Habrá alguien con tanta fe como para seguir insistiendo por un mundo justo hasta la venida gloriosa de Jesucristo, confiando en la oración y desterrando toda violencia y venganza?”.
La pregunta del Señor no era solo para ellos, los seguidores de entonces, sino también para nosotros, los discípulos de hoy: si Él ahora viene, ¿encontrará fe en mí?
El Señor nos deja esperar. Los problemas son grandes, las persecuciones el cansancio agobian y la apostasía de los débiles amenaza… Surge la pregunta: ¿Hasta cuándo, Señor? (Apocalipsis 6,10). La Iglesia en esta situación se ponía a rogar y con insistencia: “¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!” (Apocalipsis 22,20). Dios escucha el clamor y con la llegada de Cristo en su gloria se resuelve todo y será la salvación en plenitud. Si esta venida será para el bien o para el mal, la gloria o la condenación, dependerá de cada uno y de su fe en Cristo Jesús y su amor a los más necesitados. La elección y el llamado de Dios no aseguran la salvación. Cada día y a cada instante hay oportunidad de decidirse nuevamente por Cristo o negarlo. San Pablo espera la muerte y el juicio con confianza y serenidad porque ha “peleado el buen combate… y conservado la fe” (2Timoteo 4,7).
Este Evangelio de hoy nos invita a desear SER SALVADO y a SALVAR A OTROS y por eso propagamos la fe verdadera en CRISTO MUERTO POR NUESTROS PECADOS Y RESUCITADO Y VIVO como discípulos misioneros. Por eso: Sigamos rezando el SANTO ROSARIO para pedir al Espíritu Santo un corazón sensible para los pobres; además nos une con nuestro Papa Francisco que en este mes de noviembre pide que el progreso de la robótica y de la inteligencia artificial esté siempre al servicio de la humanidad. Pidamos a Dios también por nuestra patria BOLIVIA y el nuevo gobierno. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición del Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo Resp. de Misiones CEB

