#EvangelioDelDía: ¿Que quieres que haga por ti? – Señor, que vea otra vez
16 de noviembre 2020, lunes de la semana 33 durante el año litúrgico proclamamos el Evangelio según San Lucas 18, 35 – 43. Gloria a ti, Señor.
¿QUE QUIERES QUE HAGA POR TI? – SEÑOR, QUE VEA OTRA VEZ
Queridos oyentes, estamos terminando el capítulo 18 del Evangelio según San Lucas. Jesús en camino a Jerusalén está a punto de entrar a Jericó e iniciar la subida. Una vez más habla con claridad de lo que va a suceder, de acuerdo con lo que está anunciado en la Sagrada Escritura, pero los discípulos son incapaces de entender o mejor dicho no quieren escuchar y por eso no captan la profecía como en otras ocasiones (9,45). Serán necesarias unas intervenciones de Jesús para que comprendan lo que dijeron los profetas. Lo ilustra con dos relatos centrados en el ver, metáfora de la fe: un ciego que quiere ver, el Evangelio de hoy, y Zaqueo, que quiere ver a Jesús, el Evangelio de mañana. Ambos por el deseo de querer ver no sólo vieron al Señor sino por clamar el uno y subir al árbol el otro llegaron a la salvación. Lo mismo sucede con los discípulos: ellos no entienden las Sagradas Escrituras, pero Jesús después de su resurrección, les abrirá los ojos y la mente para que vieran y comprendieran, haciéndoles testigos veraces del Evangelio (Lucas 24: los discípulos de Emaús).
Veamos hoy el primer relato que ilustra la condición del discípulo que no entiende el plan de Dios revelado siglos anteriores. Como este ciego que junto al camino quiere ver, así el discípulo tiene que gritar y pedir ayuda al Señor y dejar que Jesús le abra los ojos. Una vez despejada la vista y conociendo mejor a Jesús puede seguirlo por el camino hacia la ciudad santa de Jerusalén donde el Mesías entregará su vida en una muerte ignominiosa de cruz por amor. También el ciego puede ser visto como una figura simbólica. Su condición de ciego y de mendigo representa a la humanidad carente de fe. Para el ciego, Jesús es el “hijo de David” (v.38), un título político que Jesús rechaza (20,41-44), porque para los judíos designa al heredero del trono de Jerusalén y podía traer conflicto con los romanos (23,3.38). Por esa razón la gente le riñe que se calle. La situación del ciego cambia cuando Jesús lo llama que se le acerque y le abre los ojos. Ahora comprende quién es verdaderamente Jesús y lo seguirá como un auténtico discípulo (v.43), convirtiéndose en modelo de todos los que quieran seguir al Mesías tomando su cruz para llegar por la muerte a la resurrección.
Este Evangelio de hoy nos invita a desear SER SALVADO y a SALVAR A OTROS y por eso propagamos la fe verdadera en CRISTO MUERTO POR NUESTROS PECADOS Y RESUCITADO Y VIVO como discípulos misioneros. Por eso: Sigamos rezando el SANTO ROSARIO para pedir al Espíritu Santo un corazón sensible para los pobres; además nos une con nuestro Papa Francisco que en este mes de noviembre pide que el progreso de la robótica y de la inteligencia artificial esté siempre al servicio de la humanidad.
Pidamos a Dios también por nuestra patria BOLIVIA y el nuevo gobierno. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición del Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo Resp. de Misiones CEB
