#EvangelioDelDía: HAGAN NEGOCIO CON EL DINERO HASTA QUE YO VUELVA
18 de noviembre 2020, miércoles de la semana 33 durante el año litúrgico proclamamos el Evangelio según San Lucas 19,11 – 28. Gloria a ti, Señor.
HAGAN NEGOCIO CON EL DINERO HASTA QUE YO VUELVA
Jesús les presenta esta parábola porque ya está cerca de Jerusalén, la meta de su caminar por esta tierra, y algunos piensan ya no más se revelará el Reino de Dios en su plenitud. Los ánimos están a punto de estrellar. Sus expectativas sin embargo no coinciden con el plan de Dios. Por eso Jesús trata de corregir sus ideas con esta parábola en la que exige la colaboración de cada uno. No se puede estar mirando no más que Dios actúe. Tres grupos distingue el Señor.
El primer grupo son los activos que se esfuerzan con todo su ser negociando. Uno pudo sacar diez veces y otro cinco veces más. Ambos son premiados según su ganancia. Cierto que el Reino de Dios es pura GRACIA gratis dada a los hombres. Pero cada persona tiene que aceptarlo, recibirlo y colaborar con la gracia de Dios. La fe no es pasividad. La Palabra de Dios es llamada y llamamiento, que espera una respuesta; es una exigencia, una responsabilidad. Dios regala 99% pero el hombre debe poner su 1%. La colaboración con la gracia puede tener diferente intensidad. Tenemos los grandes santos místicos y también los santos de la vida diaria “de la puerta al lado” (Papa Francisco, Gaudete et exultate, nro.6s.)
El segundo grupo son los pasivos. Reciben la gracia que no quieren perder pero tampoco se esfuerzan para aumentar. Sin embargo eso no es posible con la gracia. No existe un quedarse quieto sin hacer nada positivo. No hay una neutralidad entre el bien y el mal, no hay un vacío entre Dios y el diablo. El mendigo ciego levantó su voz contra los que querían callarlo y alabó a Jesús “¡Hijo de David, compadécete d mí!”. Zaqueo dejó su trabajo, se adelantó y subió al árbol para ver a Jesús. El arado dejado sin uso se oxida, músculos que no se usan se pierden, casa en que nadie vive se malogra. Cada persona es responsable de unir sus esfuerzos con la gracia de Dios. Y si hemos fallado tenemos la oportunidad de CONFESAR. Queridos oyentes, busquen los sacerdotes que administran éste Sacramento para estar preparado para el encuentro con el Señor y ser recibido y no condenado.
El tercer grupo forman los enemigos de Dios, que luchan contra Él. Su vida está consagrada al Anticristo y no a Jesucristo. Dios en su gran misericordia y paciencia los deja actuar confiando que nosotros estemos orando y haciendo penitencia para su conversión.
Este Evangelio de hoy nos invita a abrir nuestro corazón al amor de Dios y pedir perdón en una buena CONFESIÓN.
Sigamos rezando el SANTO ROSARIO para pedir al Espíritu Santo un corazón sensible para los pobres y la presencia de Dios en ellos; además nos une con nuestro Papa Francisco que en este mes de noviembre pide que el progreso de la robótica y de la inteligencia artificial esté siempre al servicio de la humanidad. Pidamos a Dios también por nuestra patria BOLIVIA y el nuevo gobierno.
El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición del Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo Resp. de Misiones CEB

