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#EvangelioDelDía: ¡SI COMPRENDIERAS HOY LO QUE TRAE LA PAZ!

19 de noviembre 2020, jueves de la semana 33 durante el año litúrgico proclamamos el Evangelio según San Lucas 19,41 – 44. Gloria a ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

¡SI COMPRENDIERAS HOY LO QUE TRAE LA PAZ!
Jesús había llorado por su amigo Lázaro y ahora al trastornar el Monte de los Olivos y ver la ciudad y el Templo de Jerusalén en todo su esplendor nuevamente lloró. Es que sabe que dentro de una generación la ciudad que rechazó a su Mesías y Salvador sufrirá las graves consecuencias y será destruido. Se cumplirá la profecía de Jeremías: “Mis ojos se deshacen en lágrimas…por la terrible desgracia de la capital de mi pueblo” (14,17). El juicio vendrá porque no querían reconocer sus pecados ni convertirse. Jesús no puede ayudarles y parar la desgracia porque están ciegos y sordos a sus palabras, envueltos en los lazos del príncipe de este mundo, satanás.

Las lágrimas de Jesús expresan su impotencia. Dios, el Todopoderoso, al crearnos y darnos la libertad de estar por Él o contra Él respeta la voluntad del hombre y de la mujer. Solamente puede decir: “¡Si comprendieras!” Jesús había resistido a satanás en las tentaciones, había expulsado demonios, sanado a tantos enfermos, resucitado a muertos, convertido cobradores de impuestos y a pecadores y pecadoras, pero Jerusalén y sus autoridades en su soberbia estaban comprometidos con el lado oscuro. Dios toma tan en serio la libertad de nosotros aun cuando nos causamos daño y estamos en camino a la condenación, que Dios prefiere llorar en la persona de Jesús y no quitarnos la libertad. Las lágrimas del Señor son un último llamado a la conversión para Jerusalén y sus autoridades a dejar su obstinación e impenitencia. ¡Dios nos socorra que no pase lo mismo con nosotros!

El día de la entrada a Jerusalén Jesús colma la larga historia de ofertas de paz y salvación que Dios le dio por medio de los profetas. Ya antes Jesús lamentaba la obstinación de la ciudad santa: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los enviados de Dios! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos como la gallina reúne bajo sus alas a sus pollitos, pero tú no quisiste!” (13,34). Jerusalén está ofuscada por una ceguera espiritual y el juicio se ejecutará. Se cumplirá la palabra de Dios por el profeta Jeremías: “¿Quién se apiadará de ti, Jerusalén, quién se compadece? … Tú me rechazaste, te echaste atrás – oráculo del Señor –, y yo tendí la mano para aniquilarte” (Jeremías 15,5s).

Dios en su gran misericordia y paciencia nos ofrece su perdón en el sacramento de la confesión. Meses que no pudimos confesarnos con el sacerdote. Hagamos un inventario y un buen examen de conciencia, oremos y hagamos penitencia para nuestra conversión y la de tantos que se alejaron de Dios. Buscan donde hay confesores.

Sigamos rezando el SANTO ROSARIO para pedir al Espíritu Santo un corazón sensible para los pobres y la presencia de Dios en ellos; además nos une con nuestro Papa Francisco que en este mes de noviembre pide que el progreso de la robótica y de la inteligencia artificial esté siempre al servicio de la humanidad. Pidamos a Dios también por nuestra patria BOLIVIA y el nuevo gobierno.

El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición del Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo Resp. de Misiones CEB

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