#EvangelioDeldía: NO QUEDARÁ PIEDRA SOBRE PIEDRA
24 de noviembre 2020, martes de la semana 34 durante el año litúrgico proclamamos el Evangelio según San Lucas 21, 5 – 11. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
NO QUEDARÁ PIEDRA SOBRE PIEDRA
Queridos oyentes, el horizonte de la enseñanza de Jesús es el final de los tiempos y su segunda venida. Hay un proceso que debe cumplirse y unos signos que darse. El proceso tiene tres momentos: 1) La destrucción de Jerusalén y del Templo; 2) la época de las tribulaciones (21,7-24) y 3) la venida del Hijo del hombre en su gloria (21,25-28). 1) El Templo contaba entre las maravillas de la antigüedad con hermosas piedras brillantes de mármol blanco, y excelentes ofrendas como una vid de oro encima de la puerta de entrada. Se creía que, por ser la morada de Dios, permanecería hasta el fin del mundo. Jesús no obstante advierte que será demolido y arrasado por los pecados de los hombres. Decía el profeta Miqueas: “Escúchenme jefes de Israel: ustedes que desprecian la justicia y tuercen el derecho, edifican con sangre a Jerusalén con crímenes… por su culpa Jerusalén será una ruina, el monte del Templo un cerro de malezas” (Miqueas 3,9-12).pero 2) antes de la destrucción sus discípulos tendrán que dar testimonio y padecer persecuciones, juicios y cárceles. 3) La destrucción del Templo sin embargo no es el fin de la historia, sino el acontecimiento que abre una nueva etapa.
Jesús presenta unos signos que precederán a su venida: “Una nación se levantará en guerra contra otra y un reino contra otro. En muchos lugares se producirán grandes terremotos, hambre y pestes, y en el cielo se verán grandes señales que producirán terror” (v.10-11). Todo lo que parece que asegura la vida está conmovido y perturbado: la paz entre los pueblos, la tierra sacudida, la vida por el hambre y peste en peligro, y hasta los astros anuncian terror, una constelación como una espada se podía ver encima de Jerusalén el año 66. Ese mismo año escuchan los sacerdotes en el Templo voces por la noche: “Vámonos de aquí”. San Lucas toma estas señales como anuncio de la destrucción de Jerusalén. Aunque estos signos produjeron la muerte de mucha gente, pero no significa el fin del mundo. No son acontecimientos terrenos que definen ese momento sino la providencia de Dios Padre en su paciencia y misericordia.
Hoy recordando los mártires Andrés Dung-Lac, presbítero, y compañeros de Vietnam, oremos por tantos cristianos perseguidos hoy a causa de su fe en Jesucristo.
Este Evangelio de hoy nos invita a poner toda nuestra confianza en DIOS en toda tribulación. Encima de todo queremos SER SALVADOS y SALVAR A OTROS. Por eso propagamos la fe en CRISTO MUERTO POR NUESTROS PECADOS Y RESUCITADO Y VIVO. Sigamos rezando el SANTO ROSARIO para pedir del Espíritu Santo un corazón sensible para los pobres; además nos unimos con nuestro Papa Francisco que en este mes de noviembre pide que el progreso de la robótica y de la inteligencia artificial esté siempre al servicio de la humanidad.
Pidamos a Dios también por nuestra patria BOLIVIA y el nuevo gobierno. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición del Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi

