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#EvangelioDelDía: EL NACIMIENTO DE JUAN BAUTISTA

23 de diciembre 2020, miércoles, proclamamos el Evangelio según San Lucas 1, 57 – 66. Gloria a ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

EL NACIMIENTO DE JUAN BAUTISTA

El nacimiento de San Juan causa una inmensa alegría. Isabel se alegra y con ella todos sus parientes y vecinos porque se libró de la tacha de ser estéril y castigada por Dios. El Señor le mostró su misericordia. Lo expresa en una alabanza a Dios. La circuncisión religiosa se realiza hasta hoy el octavo día después del nacimiento. Así lo ordenó el Señor a Abraham: “Esta es la alianza, que hago con ustedes: todos los varones deberán ser circuncidados; circuncidarán el prepucio, y será una señal de mi alianza con ustedes” (Génesis 17,10s). Unido a la circuncisión se impone el nombre al recién nacido. El derecho de poner el nombre tienen los padres pero pueden participar los invitados. Los vecinos querían dar el nombre de su padre, Zacarías. Es que muchas costumbres rigen nuestra vida, sin embargo, ¿cuál es la voluntad de Dios? El Señor dirige las cosas a veces contra la ruta acostumbrada. Isabel inspirada por el Espíritu Santo (v.41) dice que sea “Juan”, nombre que fue dado desde el cielo por el arcángel Gabriel (v.13). Al fin preguntaron al padre cómo quería que se llamase. Este escribió: “Su nombre es Juan”.

Todos quedaron extrañados. Padre y madre concuerdan, cada uno avisado por Dios. A todos nos cuesta salir de lo acostumbrado, sin embargo, no hay otra manera de seguir al Señor. Acuérdense de Abraham, Moisés, David y los profetas… todos ellos sufrieron cambios. Jesús dirá: “Nadie que bebe vino viejo quiere después tomar vino nuevo, porque dice: “El vino viejo es mejor” (5,39). Pero el Espíritu Santo llevará luego a la Iglesia por el “nuevo Camino”. En los Hechos de los Apóstoles relata: “Los creyentes circuncidados que habían acompañado a Pedro se admiraron de que el don del Espíritu Santo se derramara también sobre los paganos” (Hechos 10, 45). Hasta a San Pablo el Espíritu Santo lo prohibió varias veces su ruta pensada y lo guió por otro camino (Hechos 16, 6.7). El nombre del niño indica su misión: Dios se muestra misericordioso, el tiempo de castigo para Zacarías ha terminado. Las primeras palabras son una alabanza y bendición al “Señor, Dios de Israel”. En el nacimiento del precursor se anuncia, aunque para pocos, el inicio de la nueva época. Del circulo pequeño del pueblito de Ein Karem (Fuente de la viña) se propaga la Buena Noticia “por toda la región montañosa de Judea… decían: “¿Qué será de este niño?” Porque en él se mostraba el poder del Señor”.

Hay que guardar estos acontecimientos de la historia de Salvación en el corazón y meditándolos con fe en el SANTO ROSARIO. Pidamos al Espíritu Santo poder recibir en esta Navidad al Niño Dios en nuestro corazón. El Santo Padre nos pide orar en este mes para que nuestra relación personal con Jesucristo se alimente de la Palabra de Dios y de una vida de oración. Pidamos también por nuestra patria BOLIVIA lluvias suaves y abundantes donde aún no llovió. ¡Ven, Señor Jesús! Pronto por favor, te necesitamos. Solos no podemos. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo Resp. de Misiones CEB

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