#EvangelioDelDía: ¡SEÑOR, SI QUIERES PUEDES PURIFICARME!
8 de enero de 2021, viernes, proclamamos el Evangelio según San Lucas 5, 12 – 16. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
¡SEÑOR, SI QUIERES PUEDES PURIFICARME!
San Lucas muestra la obra misericordiosa del Salvador. La palabra de Jesús tiene poder para sanar, purificar, hacer posible la relación con Dios mediante el culto y genera comunidades que incluyen nuevamente a los que estaban fuera, excluidos.
Mientras Jesús caminaba por Galilea para proclamar el Evangelio a los pobres de palabra y de obra se le presentó “un hombre cubierto de lepra”. Esa enfermedad terrible era imposible de sanar en aquellos tiempos, y si alguien lo tenía estaba como un muerto, intocable, excluido de la familia y de la comunidad. Este leproso rompe la Ley al acercarse a Jesús y postrarse ante Él rogando: “¡Señor, si quieres puedes purificarme!” Con su fe, confianza en Jesús y su poder sanador venció la barrera. Jesús actúa según el sentido de la Ley, salvar la vida, extiende la mano, lo tocó y dijo: “Sí quiero: ¡quedas purificado!”. Jesús el Ungido con el Espíritu Santo está lleno de santidad, salud y sanidad que contagia al “hombre cubierto de lepra” pero lleno de fe. Así lo recogió nuevamente en la comunidad con Dios y el pueblo escogido.
Jesús realiza estos milagros no para buscar la atención. San Lucas lo resume con estas palabras: “Dios ungió con el Espíritu Santo y poder a Jesús de Nazaret, que pasó haciendo el bien y sanando a todos los que estaban oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él” (Hechos 10,38). La Ley exige de la persona sanada ir a los sacerdotes responsables por la salud para ser declarado puro (Levítico 13,49) y llevar la ofrenda ordenada por Moisés. Así Jesús expresa que quiere cumplir la Ley. Además los sacerdotes recibirán un signo claro de que el Mesías ha llegado tal como anunciaron los profetas.
Aunque Jesús ordenó de no hablar nada a nadie su fama se difundió y atrajo grandes multitudes para escucharle y hacerse curar de sus enfermedades. Jesús busca la soledad para orar, es decir estar en comunión con su Padre para luego comunicar la vida y la salud. El amor y “a gracia de Dios que salva se manifestó” en Él (Tito 2,11).
La obra de Jesús sale de su unión y obediencia a su Padre. Queridos oyentes, me siento feliz que en nuestra Iglesia, y también fuera de ella, haya tantos hombres, varones y mujeres comprometidos en el servicio a los enfermos del covid-19 y tantas otras enfermedades contagiosas por amor a Dios y al prójimo. Que el Señor los fortalezca y proteja.
El Papa Francisco nos pide orar en este mes de enero para que el Señor nos dé la gracia de vivir en plena fraternidad con hermanos de otras religiones, rezando unos por otros. Pidamos también por las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras: que los niños, adolescentes y jóvenes que Dios llama puedan dar una respuesta generosa y favorable y sean apoyados por su familia. Nos puede ayudar la meditación de los misterios de nuestra fe en el SANTO ROSARIO. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo resp. de Misiones CEB

