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Domingo de la Palabra de Dios: EL TIEMPO SE HA CUMPLIDO… CONVIERTANSE Y CREEN LA BUENA NOTICIA

24 de enero de 2021, 3er.Domingo durante el año, proclamamos el Evangelio según San Marcos 1, 14 – 20. Gloria a ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

EL TIEMPO SE HA CUMPLIDO…CONVIERTANSE Y CREEN LA BUENA NOTICIA
El Papa Francisco ha dispuesto, que este domingo se llamaría DOMINGO de la PALABRA DE DIOS. Este año con el lema: “Mantengan firme la Palabra de la Vida” (Filipenses 2,16). El objetivo es: tomar consciencia de la importancia de “la Sagrada Escritura en la vida y la misión de la Iglesia”. Con este subtítulo el Papa Benedicto XVI había escrito la Exhortación Apostólica VERBUM DOMINI, Palabra del Señor, donde dice: “La Palabra del Señor permanece para siempre. Y esa palabra es el Evangelio que os anunciamos”. Esta frase de la 1ª carta de Pedro (1,25), que retoma las palabras del profeta Isaías, nos pone frente al misterio de Dios que se comunica a sí mismo mediante el don de su palabra. Esta palabra… su Verbo “se hizo carne” (Juan 1,14). Ésta es la buena noticia”. El Papa deseaba indicar unas líneas para revalorizar la Palabra divina en la vida de la Iglesia para que ella sea cada vez más el corazón de toda actividad eclesial (VD1).

Se habla de la Animación Bíblica de la Pastoral. En un mundo que considera con frecuencia a Dios como algo superfluo confesamos con Pedro que sólo Él tiene “Palabras de vida eterna” (Juan 6,68). No hay prioridad más grande que esta: abrir de nuevo al hombre de hoy el acceso a Dios, al Dios que habla y nos comunica su amor para “que tengamos vida abundante” (Juan 10,10)” (VD2).

La Palabra de Dios nos une con todos los cristianos y, por la primera parte de la Biblia, el Antiguo Testamento, con los judíos. San Pablo escribe en la Carta a los Romanos (1,16): “no me avergüenzo del Evangelio: es fuerza de salvación de Dios para todo el que cree” (VD4).
“Dejémonos guiar por el Espíritu Santo para amar cada vez más la Palabra de Dios” (VD5). Hasta aquí la introducción de la Exhortación Apostólica “VERBUM DOMINI”.


Pasamos a las lecturas de este domingo. Ellos llaman a la CONVERSIÓN, es decir cambiar nuestra manera de pensar y actuar y poner la prioridad en la escucha de la Palabra de Dios.


En la primera lectura el profeta Jonás es enviado a Nínive, capital de crueles guerreros que se emborrachaban matando. Sin embargo, Jonás se escapa en un barco en dirección opuesta. El profeta sospechaba que estos enemigos, al escuchar la Palabra de Dios, podrían aceptarla, convertirse y de esa manera salvarse. Jonás, fanático Israelita, odiaba a los ninivitas y quiere que el castigo de Dios caiga sobre ellos y los elimine. Así que Dios tiene que convertir primero a su mensajero Jonás para que vaya a Nínive a predicar la conversión. Y, que sorpresa, al contrario del profeta y del pueblo de Israel que tantas veces no escucharon al Señor, los paganos “de Nínive creyeron a Dios, proclamaron un ayuno… y se convirtieron de su mala vida” y Dios tuvo piedad de su pueblo”.

El Salmo responsorial es una oración a Dios pidiendo instrucción para andar por los caminos del Señor, y rogando misericordia apelando a la bondad de Dios. Si nosotros también así pedimos, debemos obedecer. Si no sería burlarse de Dios.
En la segunda lectura San Pablo, luego de haber puesto en guardia a los cristianos de Corinto contra el libertinaje (lectura del domingo pasado), les recomienda que no se aferren a los bienes del mundo presente, puesto que “la presentación de este mundo se termina”. Esta palabra del Apóstol ilumina nuestra situación de la pandemia en la que nuestra FE y ESPERANZA en la VIDA ETERNA con DIOS se ponen a prueba. La pregunta es: ¿Somos capaces de entregar nuestra vida totalmente en manos de Dios?

En el Evangelio San Marcos nos indica una fecha histórica: Juan Bautista, el último representante del Antiguo Testamento ha sido encarcelado. Símbolo de que lo antiguo ha terminado y que con Cristo viene la Nueva y Eterna Alianza, la luz que “ilumina a los que habitan en tinieblas y sombras de la muerte”. Por eso Jesús va a Galilea, lugar donde conviven judíos con paganos, donde había fuertes tensiones socio-económicas, políticas y religiosas, para iniciar allá el anuncio del Reino de Dios.

Jesús clama: “El tiempo se ha cumplido”, es decir “la cosecha está madura para la siega” (Juan 4,35). Con la llegada del Mesías estamos en el medio del tiempo. Cristo marca un antes y un después para todo el mundo, creyentes y no-creyentes. Por el pecado de los hombres toda la creación iba a la deriva o como decía San Pablo en la 2da lectura “este mundo se termina”. Pero con el Reino de Dios viene la salvación y la redención. Para eso es menester dejar entrar en nuestro corazón a Jesús para tomar la dirección de nuestra vida. Eso es la CONVERSIÓN: “Ya no vivo yo, sino Cristo vive en mí” (Gálatas 2,20). Y para que su misión siga llama a sus primeros Apóstoles.

Hoy conmemoramos a San Francisco de Sales, Obispo y doctor de la Iglesia, patrono de los comunicadores. De joven iracundo se convirtió por la gracia de Dios en hombre amable y manso. Incansable misionero en Suiza, donde Calvino atrajo con herejías a la gente católica ignorante. S. Francisco de Sales sufrió amenazas de muerte y tentativas de asesinato; aguantó penas físicas al visitar a los campesinos en las montañas cubiertas de nieve. Movilizó una catequesis profunda para instruir al pueblo sobre la fe católica y reconquistó a muchos. A pesar de su inmenso trabajo pastoral dejó el libro “Filotea” (Amor de Dios) y muchas otras enseñanzas. San Juan Bosco se inspiró en San Francisco de Sales y fundó a los “Salesianos”.

Pidamos al Espíritu Santo el don de un encuentro personal con Jesús para poder seguir al Hijo de Dios con todo el corazón y hacerlo conocer a otros. Pidamos también por las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras: que los niños, adolescentes y jóvenes que Dios llama puedan dar una respuesta generosa y favorable y sean apoyados por su familia.

Nos puede ayudar mucho la meditación de los misterios de nuestra fe en el SANTO ROSARIO.
El Papa Francisco nos pide orar en este mes con gran apertura, que el Señor nos dé la gracia de vivir en plena fraternidad con hermanos de otras religiones, rezando unos por otros. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre. Buen domingo con la Palabra de Dios.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo resp. de Misiones CEB

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